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El presidente que resulte electo hoy en Panamá heredará las tareas de completar el sobresaltado proyecto de ampliación del Canal, una de las obras de infraestructura más colosales en marcha en América Latina, y de reducir la brecha social en el marco de la pujanza económica (con un 7,5%, Panamá fue la economía latinoamericana que más creció en 2013). Sin embargo, la actual campaña destapó amplios focos de pobreza, marginación y violencia, así como graves deficiencias en infraestructura básica y de servicios públicos en el país.
Los panameños acudirán hoy a las urnas, tras semanas de guerra sucia entre los candidatos considerados con mayor opción de ganar. Siete figuras políticas se disputan el solio presidencial, pero sólo tres figuran con opciones y en un aparente empate en las últimas semanas.
Martinelli, quien apareció en el cierre de la campaña del candidato oficialista, José Domingo Arias, pidió el voto por “todas las cosas buenas que hice”. El mandatario saliente adjudicó el contrato de ampliación del Canal poco después de empezar su gestión en 2009, para tenerla lista en 2014. Cinco años después, la ampliación enfrenta atrasos por problemas de financiamiento y huelgas y la fecha de conclusión se fijó ahora para inicios de 2016, según la Autoridad del Canal de Panamá. Eso si no hay más retrasos. Quien gane las elecciones deberá administrar los recursos que generará al Estado un Canal con más capacidad de tránsito.