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El discurso por el que hoy es recordado el activista estadounidense, Martin Luther King, se tituló: Tengo un sueño. Las tres palabras se volvieron un hito. Cientos de políticos y presidentes de todo el mundo han usado esa misma frase en eventos públicos. Pero ninguna ha sido tan poderosa como la que protagonizó Luther King el 28 de agosto de 1963, en las escaleras del Monumento a Lincoln en Washington. Sin embargo, el pasado sábado 24 de marzo, la historia de esta frase comenzó un capítulo completamente nuevo. Yolanda Renee King, nieta del líder del movimiento de los derechos civiles en Estados Unidos, repitió las palabras de su abuelo muy cerca a donde él mismo las enunció por primera vez hace 55 años.
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Lo hizo, al igual que su familiar, en una tarima en la que cientos de jóvenes y adultos llegaron a protestar por la venta sin control de armas en Estados Unidos. Yolanda Renee King subió al escenario con la seguridad, no de una niña de solo 9 años, sino la de una líder que conoce el legado de su abuelo y del poder de las palabras. “Mi abuelo tenía el sueño de que sus cuatro pequeños hijos no fueran juzgados por el color de su piel, sino por el contenido de su carácter”, dijo la pequeña King, evocando exactamente la misma frase que utilizó su abuelo en el famoso discurso de 1963. En medio de aplausos y gritos del público de Washington, Yolanda Renee King siguió su intervención.
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“Yo tengo un sueño en el que ya tuvimos suficiente y en el que este mundo sea uno libre de armas. Punto”, exclamó. Sin un solo papel para guiar sus palabras, la estudiante de tercero de primero siguió su discurso utilizando una técnica que su propio abuelo usaba hace 50 años: la de llamada y respuesta. Primero, le pidió el favor a los asistentes que repitieran sus palabras: “Difundan estas palabras.¿Las has oído? ¡Por toda la nación, vamos a ser una gran generación!”. Al final de cada frase, el público la obedeció y ella, apoderada del micrófono, les pidió que repitieran el canto con más fuerza.
Antes de bajar de la tarima, pidió un aplauso para todos los asistentes. Pero, en realidad, las felicitaciones fueron para ella. Al igual que su emotivo discurso, en la tarima que se montó en Washington en el marco de la marcha en contra de la venta de armas, también se escucharon la voces de por lo menos 10 jóvenes más. Otra de las intervenciones poderosas fue la de Emma González, quien se convirtió en una de las caras de la masacre en la escuela Marjory Stoneman Douglas, en Parkland, Florida, el pasado 14 de febrero. Al atril donde estaban colocados los micrófonos, la joven subió acompañada de un papel y un temporizador.«I have a dream that enough is enough.» -Yolanda Renee King, granddaughter of Martin Luther King Jr. #MarchForOurLives pic.twitter.com/gD5V8bQl1I — March For Our Lives (@AMarch4OurLives) 24 de marzo de 2018
“En seis minutos y unos 20 segundos, 17 de nuestros amigos murieron y muchos más resultaron lesionados. Y todos, absolutamente todos quienes pertenecemos a la comunidad de Stoneman (Florida), cambiamos”, expresó González, quien no pudo contener el llanto al recordar a cada uno de los jóvenes que murieron el pasado 14 de febrero. Tras hacer una mención especial de las víctimas mortales de la masacre, Emma González guardó silencio. No un minuto, como es usual en este tipo de ceremonias. Ella y todos los presentes en la marcha, guardaron seis minutos y 20 segundos de silencio en memoria de los caídos en Parkland. “Luchen por sus vidas, antes de que sea el trabajo de alguien más”, concluyó González.
«Fight for your lives before it’s someone else’s job.» – @Emma4Change #NeverAgain #MarchForOurLives pic.twitter.com/7a1ESroD1I — March For Our Lives (@AMarch4OurLives) 24 de marzo de 2018