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Un bombardeo aéreo contra lo que parecía ser un convoy talibán de tres vehículos en Daykundi, Afganistán, se convirtió para la Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad (ISAF), a cargo de la OTAN, en el segundo error que en menos de 15 días ha causado la muerte de civiles inocentes. En esta oportunidad 27 personas murieron en el ataque, entre ellas cuatro mujeres y un niño. El saldo de afectados terminó, además, con una lista de 12 heridos.
El gobierno afgano, en cabeza de su presidente Hamid Karzai, calificó de ‘injustificable’ la situación. El pasado 14 de febrero dos misiles lanzados contra un resguardo talibán se desviaron del objetivo y terminaron con la vida de 12 civiles.
El general estadounidense Stanley McChrystal, jefe de la ISAF, expresó su pésame a Karzai y ofreció excusas por esta nueva equivocación. “Estamos enormemente apenados por la trágica pérdida de vidas inocentes. He dejado claro a nuestras fuerzas que estamos para proteger al pueblo afgano. Redoblaremos nuestros esfuerzos para recuperar la confianza”.
El ataque del lunes fue el tercer incidente del año en el que se producen víctimas mortales a consecuencia del llamado ‘fuego amigo’. El 30 de enero, otro asalto aéreo errado de la OTAN mató a cuatro soldados afganos y dejó heridos a seis más.