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La piratería estaría controlada por poderosos hombres de negocios

Kenia y otros países también son parte de la piratería, afirmó en Nairobi el director del Programa de Asistencia Marítima (SAP), Andrew Mwangura, al margen de una conferencia internacional para tratar de aunar fuerzas contra los ataques piratas que comenzó en esta capital.

10 de diciembre de 2008 – 06:10 a. m.

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“El empleo de la fuerza militar no es la solución”, comentó en rueda de prensa Mwangura en referencia al acuerdo de la Unión Europea para lanzar la llamada misión “Atalanta” mediante la que se enviarán buques de guerra y aviones para vigilar las aguas del golfo de Adén y el litoral de Somalia.

Esa iniciativa, tal como el encuentro entre representantes de la ONU, la Unión Africana (UA) y distintas ONG que se celebra en Nairobi, “no acabará con la piratería si no se ataja el problema desde sus orígenes -que se remontan al año 1989- y se fomenta el diálogo entre todas las partes, lo que incluye a las comunidades locales y a los propios piratas”, destacó el director del SAP.

Según Mwangura, las actividades de los grupos piratas, “que cobran enormes cantidades de dólares por los rescates” de las naves que secuestran, no existiría sin la infraestructura que proveen los “poderosos hombres de negocios que están detrás de los abordajes”.
 
“Los verdaderos piratas están en Nairobi, Dubai o en Londres”, comentó.
Estos “peces gordos”, que Mwangura no especificó, si están vinculados con los gobiernos de sus respectivos países, “se aprovechan, además, de la pesca ilegal -que factura 96 millones de dólares al año- y de los vertidos de basura, prácticas que deben desaparecer para poder reducir la piratería”.
 
“Las recompensas ecónomicas de los jóvenes piratas, que no pasan los treinta años de edad y no son sólo somalís, sino también nigerianos y tanzanos, hacen que sea muy difícil detenerles. No puedes parar a alguien que tiene hambre”, señaló el oficial marítimo.

Si los beneficios sostienen el negocio, la anarquía política en Somalia, sin un gobierno efectivo desde que el dictador Siad Barre fue derrocado en 1991, propicia la continuidad de las actividades ilegítimas y garantiza su impunidad, agregó.

“A principios de los años 90, los piratas sólo trataban de proteger sus recursos. Ahora es distinto, hablamos de enormes cantidades de dinero”.
 
La “motivación” de los piratas ha quedado demostrada por el frenético ritmo de secuestros en lo que va de año: ochenta buques fueron abordados, casi todos en aguas de Somalia, y 18 permanecen en manos de los secuestradores.

Mwangura señaló que debido al progresivo enriquecimiento de los participantes en la “industria de la piratería” y la moderna tecnología que emplean -Sistema de Identificación Automático (AIS) – que les permite saber lo que llevan los barcos que van a atacar, no se prevé una solución a corto plazo.

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