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La noticia de que el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, había muerto se extendió como la peste el domingo en la noche, entre las cuentas de Twitter. Se hablaba de una muerte furtiva en La Habana, donde el mandatario adelanta una etapa más de su tratamiento contra el cáncer, pero ninguna confirmación oficial lo ratificaba. De hecho, célebres chavistas, como el presidente de la Asamblea Nacional, Diosdado Cabello, rindieron versiones a la prensa en las que desmentían los rumores.
No obstante, Hugo Chávez tampoco aparecía por ningún medio, y mientras tanto se comenzaban a tejer hipótesis sobre su prolongado silencio. En la mañana del lunes su cuenta en Twitter volvió a actualizarse con tres mensajes, uno de ellos aparentemente enviado al vicepresidente, Elías Jaua: @chavezcandanga: “Excelente tu explicación Elías! Sólo quiero señalar que el futuro económico y social será mucho mejor con el próximo período socialista!”. Al mediodía volvió a aparecer: @chavezcandanga: “Y pronto me verán otra vez!”.
Entonces los rumores de su presunto fallecimiento se aplacaron. Además, en la tarde, el jefe de Estado apareció en la televisión estatal, desde La Habana. Aseguró que los rumores habían preocupado a su madre, que el tratamiento con radioterapia era muy fuerte y agregó: “debo cuidar tratamiento, sesiones, horarios”. Chávez aseguró que estará de vuelta en Caracas el jueves, permanecerá allí tres días y regresará a Cuba.
Las preguntas sobre su estado real seguían vigentes: “Los rumores son culpa del propio Gobierno. ¿Qué información tienen los venezolanos sobre la salud de Chávez? Ninguna. Desde mediados del año pasado vivimos en la incertidumbre, y cuando vives así cualquier cosa que se digan puede ser verdad ¿Por qué no?”, argumenta, en diálogo con El Espectador, el diputado opositor Carlos Berrizbeitia.
A estas alturas, Berrizbeitia sabe que Chávez no está muerto, como en un momento pudo pensar (“¿por qué no?”), pero entiende lo que implica su tratamiento para el país. El diputado ha seguido de cerca los viajes que el presidente ha emprendido a Cuba. Desde junio del año pasado —cuando Chávez viajó a escondidas, dice—, han sido 16 las veces que se ha desplazado a La Habana, y está próximo a cumplir 100 días en la isla. “Además de eso, por conceptos de reposo e incapacidades el total de días supera los 220, contando los que ha estado en Caracas”.
Chávez está enfermo y necesita tratamiento, de eso es consciente el diputado, pero argumenta que ante ausencias tan prolongadas debería designar a su vicepresidente: “Pero no es sólo esto. Cada día en La Habana le cuesta a Venezuela US$150.000, porque el presidente viaja con un grupo de ejecutivos, su familia y el personal encargado de su seguridad. Viajan en dos aviones estatales y alquilan dos plantas en un hotel”.
Para el chavismo, Berrizbeitia es uno de esos hombres que desean la muerte del presidente, una acusación que éste niega para argumentar que el derecho de los ciudadanos es saber sobre quien los gobierna. Según el periodista Nelson Bocaranda, no hay buenas noticias para contar. En Twitter también, Bocaranda (@NelsonBocaranda) se ha dedicado a revelar detalles confidenciales que obtiene a través de fuentes médicas en Cuba. La información que ha llegado a sus oídos no resulta alentadora para el chavismo. El pasado fin de semana Chávez vivió “el peor de todos los sábados”, cuando de boca de los médicos “supo la total verdad de su cáncer”.
Mientras todo esto ocurre, el presidente Chávez tiene por lo menos una razón para entusiasmarse. La encuestadora Hinterlaces difundió su estudio mensual de opinión: Hugo Chávez se mantiene 19 puntos por encima de su rival, Henrique Capriles, para las elecciones presidenciales del 7 de octubre: 53% contra el 24%, respectivamente.