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Fue condenado por un tribunal japonés en 1996 como presunto responsable de uno de los peores atentados de los últimos tiempos en Japón: en 1995 un ataque con gas sarín al metro de Tokio mató a 13 personas y dejó heridas a cerca de 6.000. Según informaciones publicadas ayer, Makoto se entregó a la Policía diez minutos antes de que comenzara el 2012.
Makoto, de 51 años también es acusado de otros crímenes. De acuerdo con el reporte policiaco, conspiró con otros miembros de la secta en el secuestro del notario Kiyoshi Kariya, pariente de un seguidor que intentaba abandonar el grupo. Kariya fue retenido durante meses y luego apareció muerto tras ser inyectado con un potente químico. Cerca de 200 miembros de esta congregación han sido condenados en los últimos diez años por el ataque con gas sarín, entre ellos Shoko Asahara, fundador del grupo.
La Policía dijo que al momento de su llegada a la estación de Marunouchi, donde se entregó, Hirata dijo que se lo hacía porque consideraba que había llegado el tiempo de ser encerrado. “Llevaba una mochila y tenía decenas de miles de yenes”, destaca el reporte oficial, sin precisar la cantidad de dinero. Hirata se encontraba en la lista de los fugitivos más buscados de Japón.
Ahora, Makoto Hirata deberá responder por su relación con Shoko Asahara, quien creyó ser un dios y en nombre de la salvación del mundo pretendió dar un golpe de Estado para demostrar su divinidad.