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‘La violencia yihadista amenaza la seguridad internacional’

Juan Carlos Estarellas, experto en terrorismo, habla del resurgimiento de Al Qaeda.

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El nombre de la organización terrorista, liderada por Osama Bin Laden, vuelve a sonar en el trasfondo de la Primavera Árabe y la creciente violencia sectaria en Irak. Mientras el brazo de la red en la Península Arábiga acaba de asumir la autoría del atentado suicida que el pasado sábado causó la muerte a 21 personas en Yemen, otra organización yihadista, llamada Yebha al Nasra (Frente de la Victoria), con las banderas de Al Qaeda, también se atribuyó atentados cometidos en meses pasados en las ciudades sirias de Alepo y Damasco, en los que murieron al menos 35 personas. Para Juan Carlos Estarellas -experto en Salafía Yihadía y colaborador del portal Atenea Digital, del Instituto de Estudios Estratégicos e Internacionales, del Instituto ‘Juan Velázquez de Velasco’ de Investigación en Inteligencia para la Seguridad y la Defensa y del Instituto Español de Estudios Estratégicos del Ministerio de Defensa-, Al Qaeda ha conseguido, directa o indirectamente, uno de sus objetivos prioritarios: “La caída de los líderes apóstatas en Egipto, Libia y Túnez”. Sin embargo, está por verse si la organización logrará otro de sus objetivos: “Instaurar un Emirato Islámico en el Magreb, además de la unión ideológico-religiosa” de los tres países mencionados.

Con abundantes estudios en terrorismo (máster en Seguridad y Defensa, máster en Estudios sobre Terrorismo, especialista universitario en Análisis del Terrorismo Yihadista, especialista universitario en Seguridad Internacional ‘Área del Mediterráneo’, especialista universitario en Paz, Seguridad y Defensa, experto universitario en Servicios de Inteligencia y Experto Universitario en Investigación Criminal. También diplomado en lengua árabe y profesor del Centro Internacional de Seguridad y Defensa y la Universidad a Distancia de Madrid.), Estarellas cuenta que las pretensiones de Al Qaeda podrían ocasionar un alejamiento no sólo ideológico-religioso, sino de intereses entre el norte de África y Occidente, que afectaría la estabilidad de países como España, Portugal, Francia e Italia, además del resto de naciones de la Unión Europea.

¿Cuál ha sido la participación de Al Qaeda en la llamada Primavera Árabe?

Las actividades de la organización terrorista Al Qaeda durante el período de la Primavera Árabe fueron fértiles y fructíferas no sólo en cuanto a su expansión entre los colectivos islamistas más proclives a la radicalización yihadista en la región del Magreb, sino también en cuanto al reclutamiento terrorista. Tanto Abd Al Wadoud, líder de Al Qaeda en el Magreb, como Ayman Al Zawhiri (actual jefe de Al Qaeda), no permanecieron impasibles ante las actividades en las calles de los países musulmanes del norte de África, sino que ambos hicieron públicas sus consignas y discursos, principalmente a través de mensajes en video en los que exigían a los jóvenes musulmanes el alzamiento contra los líderes apóstatas y falsos musulmanes.

¿Qué objetivos persigue Al Qaeda?

Uno de los prioritarios de Al Qaeda era ‘la caída de los líderes apóstatas en Egipto, Libia y Túnez, permaneciendo muy activos en lograr el derrocamiento también de los gobiernos de Argelia y Marruecos, y, por ende, ese objetivo prioritario y estratégico se vio cumplido en cuanto a los tres primeros países. Y dentro de ese objetivo estratégico se encuentra la pretensión de instaurar un Emirato Islámico en el Magreb, además de la unión ideológico-religiosa de estos tres países, muy próximos políticamente a los grupos salafistas (en Egipto y Libia, además de contar con presencia en Túnez), siendo caldo de cultivo para la organización terrorista.

¿Qué efectos tendrían las pretensiones de Al Qaeda en la región?

El actual mensaje del líder de Al Qaeda en el Magreb es: “Instaurar un Emirato Islámico bajo el imperio de la Sharia, cuya Constitución o norma fundamental fuese el Corán”. Estas circunstancias, si no son valoradas y analizadas en profundidad, con una firme actividad diplomática en contra del radicalismo islamista en la región, podrían ocasionar un alejamiento no sólo ideológico-religioso, sino también de intereses entre el norte de África (Magreb) y Occidente, que podría afectar en el plano de la estabilidad a países como España, Portugal, Francia e Italia, además del resto de países de la Unión Europea.

¿Qué objetivos tiene la organización en Irak?

Al Qaeda en Irak, denominada Emirato Islámico de Irak, no ha logrado los objetivos perseguidos por la organización, toda vez que los intereses de la coalición internacional, encabezada por EE.UU., aun viéndose muy deteriorada por sus actividades, ha podido salir del avispero logrando diversos objetivos. El laboratorio yihadista, creado con motivo de la presencia militar estadounidense y de sus errores en la gestión de la seguridad en el país, provocó no sólo un odio de determinados sectores de la sociedad iraquí, sino también la unión entre grupos musulmanes hasta prácticamente los últimos años con fuerte presencia militar norteamericana. Sin embargo, la recta final y los calendarios de salida de las tropas, además de la alianza creada con uno de los grupos insurgentes más importantes para lograr la caída del Emirato Islámico de Irak, lograron poner en serios apuros a la organización terrorista hasta casi su desaparición (situación que viene produciéndose en Afganistán para lograr una solución no violenta al conflicto en los próximos meses).

Uno de los objetivos estratégicos actuales del Emirato Islámico de Irak es lograr la salida del gobierno impuesto por EE.UU. y Occidente en Irak, y la imposición a través de la violencia terrorista de un gobierno islámico regido por el Corán como norma suprema, por la Sharia, y por la Sunna del profeta Muhammad. Para ello, la organización terrorista continuará sus ataques contra determinados sectores musulmanes próximos o cercanos a las autoridades iraquíes con la finalidad de generar un caos y un conjunto de revueltas civiles, muy similares a las producidas en la Primavera Árabe en el Mediterráneo.

¿Es correcto hablar de un ‘resurgimiento’ de Al Qaeda?

En el plano regional debo contestar afirmativamente. Podríamos manifestar que se ha producido, mejor dicho, se está produciendo un resurgimiento descentralizado por tres continentes: Europa, África y en cuanto al tercero podríamos señalar Oriente Medio y Asia. Y en cuanto al plano temporal podríamos hablar de un resurgimiento en la medida que la violencia terrorista desplegada por un antes y un después de los ataques de 11-S, 11-M, o 7-J en Occidente no sólo no ha desaparecido o mitigado, sino que ha aumentado durante el último año, 2011, independientemente de la desaparición de Osama Bin Laden. Por lo que el futuro con Al Zawahiri no es nada prometedor, sin duda. De hecho, la violencia yihadista se ha extendido de manera increíble y amenaza la seguridad internacional.

¿Tiene esta organización la misma o mayor capacidad para amenazar la seguridad mundial como la tenía antes del 11-S?

Si nos ceñimos a los datos comparativos durante el último año 2011, debo afirmar que se observa un incremento importante de la escalada terrorista dirigida contra Occidente. Las amenazas de atentados terroristas han aumentado y, aunque no hayan logrado los objetivos perseguidos, gracias al extraordinario trabajo desarrollado por los servicios de inteligencia y los servicios de información policial que han logrado desbarataros, el número de atentados terroristas hubieran resultado importantes.

La organización terrorista Al Qaeda no sólo no ha disminuido o visto mermada su infraestructura, sino que ha mutado, transformándose en un conjunto simultáneo de pequeñas infraestructuras regionales (nodos) dispersas y diversas difuminadas, pero unidas al unísono y a los designios de sus líderes, pero también del nuevo Emir, Ayman Al Zawahiri. Pero el mensaje más preocupante es que Al Zawahiri necesita golpear duramente a EE.UU., a Occidente e Israel, y no dudará en programar un ataque terrorista de enormes proporciones que le catapulte a ser finalmente reconocido como el nuevo León de la Ummah. De todos nosotros dependerá poder evitarlo.

¿Qué tan efectivas han resultado las operaciones militares estadounidenses, en el marco de la guerra contra el terrorismo, para eliminar a Al Qaeda?

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Las actividades contraterroristas realizadas por EE.UU. a partir del día después de los ataques terroristas de 11-S podríamos decir que han resultado tremendamente efectivas, a la vez de contraproducentes, en el plano de la seguridad. Podríamos decir que esa ‘dualidad’ la encontramos no en los resultados, sino en las consecuencias, precisamente en las actividades de lucha contraterrorista llevadas a término en el extranjero, tanto en Afganistán como en Irak. La invasión de Afganistán para destruir la red principal de la organización terrorista Al Qaeda, dirigida por Osama Ibn Muhammad Bin Laden, fue exitosa aunque tardía en su respuesta. Debido a lo precipitado de la operación, sin contar con los apoyos, planificación estratégica ni la inteligencia suficiente como para poner fin a la red terrorista y fundamentalmente sin contar con los apoyos iniciales de un aliado estadounidense como Paquistán. Ese fue el primer error. De hecho el propio Bin Laden se ocultó en el país hasta el pasado mes de mayo en que fue eliminado por las fuerzas especiales norteamericanas, precisamente por no existir una coordinación de confianza inter-agencias de inteligencia.

Y, por otro lado, aun siendo beneficiosos los resultados obtenidos en Afganistán por la pérdida de poder del bastión talibán y la dispersión de los líderes de Al Qaeda, el resultado final unido a la intervención en Irak provocó que, de manera indirecta, se unieran dos conflictos en las sociedades musulmanas, afgana e iraquí, provocando la aparición de Al Qaeda en Irak, con las consecuencias por todos conocidas: “La constitución, a partir del año 2004-2005, de las primeras ramificaciones de Al Qaeda en el ámbito internacional, que han ido estableciéndose hasta la actualidad como ‘Emiratos Islámicos’, salvo el nodo en el Magreb, bajo liderazgo de Abd Al Wadoud”.

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¿Cuánto se llegó a especular sobre la muerte de Bin Laden?

Expertos en seguridad internacional y analistas tanto en inteligencia como académico-científicos afirmaron durante años que la dirección operativa de Al Qaeda, con posterioridad a la intervención militar internacional (ISAF – OTAN) en Afganistán, había sufrido un golpe tremendo en su infraestructura y se encontraba totalmente inoperativa: “Al Qaeda se hallaba descabezada y su existencia, sin líder real y efectivo, no era tal, debido a una difusa dirección en manos desconocidas”. Pero la realidad era otra. Salvo por la existencia de uno de sus principales activos Ayman Al Zawahiri, ya que se daba por muerto a Bin Laden en las montañas de Tora Bora.

Desde esa primera intervención militar en Afganistán, incluso durante el pasado año, algunos de estos expertos analistas y servicios de inteligencia occidentales daban por muerto a Bin Laden, confirmando públicamente que las manifestaciones, videos y audios existentes eran un fraude: “La voz de Bin Laden es de un impostor”. Efectivamente no era así. Mientras algunos confirmaban su muerte y denunciaban un fraude, personalmente defendí su existencia y la autenticidad de sus manifestaciones, discursos y amenazas, amén de otros fallos de seguridad cometidos por el entonces líder, principalmente por el uso y explotación de las nuevas tecnologías (internet, documentos electrónicos yihadistas y el correo e-mail).

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Pues bien, la localización y eliminación en secreto del máximo líder de Al Qaeda en Abottabbad, en mayo del pasado año, puso en evidencia estas teorías. Bin Laden había sido el verdadero director y líder programador de las futuras operaciones terroristas contra los ‘Cruzados, Judíos y sus Aliados’.

¿Cómo cambio la estructura y operación de Al Qaeda tras la muerte de su líder?

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La respuesta es algo más complicada de poder responder, pero a mi juicio, debo afirmar que el nuevo líder interino y ‘Emir’, el ideólogo egipcio Ayman Al Zawahiri, será mucho más radical y fundamentalista de que lo fuera el propio Bin Laden en la medida que una vez reconocido por la gran mayoría de líderes de las ramificaciones de Al Qaeda (tuvo serios problemas de liderazgo entre los líderes de las ramificaciones), la última en reconocerle fue la de Al Shabaab, quien además de haber jurado lealtad a su nuevo líder, no solo juró venganza por la muerte de Bin Laden sino que también ha amenazado a Occidente e Israel, principalmente a EE.UU., con un atentado de grandes dimensiones.

Su estructura organizativa y operativa, en cuanto a las órdenes de ejecutar y dirigir los atentados más importantes, se vio dañada tras su eliminación, pero la sorprendente recuperación durante el verano pasado ha demostrado que Al Qaeda y los líderes de las ramificaciones ‘continúan interconectados’ y poseen una infraestructura y soporte tecnológico importante. La clandestinidad de Bin Laden fue evidente en la medida que era la cara más buscada del planeta. Por ello, Al Qaeda sin la ayuda de las nuevas tecnologías e internet no podía sobrevivir, aun teniendo constancia también de esa dualidad en el uso de las tecnologías e internet (a favor y en contra). La utilización de canales de comunicación, foros y redes sociales, y la existencia de un amplísimo diseño y de distribución de información y documentos en formato electrónico lo confirman. La estructura actual de Al Qaeda es importante y, aunque muta, cambia y se adapta a las circunstancias y a las situaciones existentes en cada una de las regiones en las que desarrollan sus actividades, el uso, la explotación y la presencia en internet sigue siendo una herramienta peligrosa manos de Al Qaeda para la seguridad internacional. Los diversos nodos regionales de la organización terrorista continúan interconectados y mantienen un contacto continuo y permanente.

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