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Para este fin de semana está programada la llegada del expresidente español Felipe González a Venezuela, donde asesorará la defensa jurídica de los opositores políticos encarcelados Leopoldo López y Antonio Ledezma. El español ha sido declarado persona non grata en el país sudamericano y su visita incrementa las tensiones entre Caracas y Madrid.
Desde marzo de este año González anunció que, ante el deterioro de la situación general de derechos humanos y la falta de garantías judiciales en Venezuela, participará en las audiencias previas del juicio a López, que supuestamente se reanudarán la próxima semana, asistirá jurídicamente a su abogado y se unirá con varios expresidentes latinoamericanos para crear un frente de líderes que trabajen por la liberación de esos “presos políticos”.
La de Leopoldo López es una de las caras más visibles entre varios opositores políticos detenidos. El dirigente del partido Voluntad Popular es acusado de incitar a la violencia en las protestas sociales de principios de 2014, las cuales dejaron 43 muertos. En protesta por su detención y la de otros opositores, y reclamando que la Comisión Nacional Electoral (CNE) defina la fecha para las elecciones parlamentarias que deberían realizarse este año, López inició una huelga de hambre que ya lleva más de ocho días.
Por su parte, Ledezma, exalcalde de Caracas, fue detenido en febrero de este año por su supuesta vinculación con un plan de golpe de Estado frustrado por las autoridades. Hace poco más de un mes, luego de ser intervenido quirúrgicamente de emergencia, se le concedió la casa por cárcel.
Según la visión que tiene González de Venezuela, el problema más urgente a solucionar es el económico, aunque dicha solución sólo se logrará si primero se fortalece una democracia que existe en las normas pero no se implementa en la práctica. Y como el camino hacia el fortalecimiento democrático incluye el diálogo político, el respeto al derecho a la libertad de expresión y a la oposición, la solución pasa por la liberación de opositores injustamente encarcelados. El expresidente español ha dicho que con esas detenciones el gobierno de Maduro ha puesto “en crisis la democracia representativa”.
El gobierno venezolano ha reaccionado contra González del mismo modo que lo ha hecho contra varios expresidentes latinoamericanos, entre ellos el colombiano Andrés Pastrana, que han llamado a la liberación de opositores detenidos y denunciado el deterioro de los derechos humanos en Venezuela. Maduro rechazó la “injerencia” del exjefe del gobierno español, a quien la Asamblea Nacional declaró en abril persona non grata.
Cuando González planeaba visitar el mes pasado el país sudamericano, las autoridades anunciaron que no le permitirían la entrada. Esta vez, hasta donde se sabe, lo dejarán entrar pero no le ofrecerán seguridad.