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Mientras el presidente de EE.UU., Barack Obama, se reunió con el primer ministro Israel, Benjamín Netanyahu, para decirle que la única forma de lograr la paz con los palestinos es haciendo concesiones y tomando decisiones difíciles, se conoció que durante 2013 se duplicó en un 123%, respecto al año anterior, el número de colonias israelíes construidas en los territorios ocupados palestinos.
La cifra fue publicada por la Oficina Central de Estadísticas israelí. Según esta instancia gubernamental, el incremento se dio en las «residencias” que empezaron a construirse en Samaria y Judea (nombres bíblicos que utiliza Israel para referirse a Cisjordania). De la población total israelí de 8 millones de habitantes, unos 350.000 residen en Cisjordania, ocupada por Israel desde la Guerra de los Seis Días de 1967. Hoy viven al menos 520 mil colonos en los territorios ocupados.
El gobierno de Palestina, así como varios países e instancias internacionales, ha insistido en que uno de los principales escollos para alcanzar la paz con los israelíes es la expansión de asentamientos en Cisjordania. Representantes de la Autoridad Nacional Palestina han argumentado que la construcción de las colonias, del muro que serpentea por Cisjordania y de los caminos exclusivos para israelíes en suelo palestino, hace cada día más inviable la continuidad del Estado palestino y su derecho a la autodeterminación.
Las negociaciones entre Israel y Palestina han sido impulsadas por el secretario de Estado estadounidense, John Kerry, quien ha viajado a Jerusalem y Rammallah al menos diez veces en el último año. En los últimos meses, el jefe de la diplomacia norteamericana ha recibido varias críticas por parte de líderes políticos israelíes, que desacreditan su intento de impulsar el diálogo entre las partes e intentar cumplir la promesa que hizo Obama desde su primera campaña presidencial: llevar la paz a Oriente Medio. El ministro de Defensa israelí, Moshe Yaalon, tuvo que pedir disculpas después de referirse a Kerry como un “mesiánico, mentiroso y obsesivo”, y manifestar que su plan de paz “no ofrece seguridad ni paz (…), no vale ni el papel en que fue escrito”.
Próximamente será divulgado un acuerdo macro para una negociación más específica, que deberá incluir temas comunes en los intentos por lograr una paz entre palestinos e israelíes: el fin del programa de construcción de asentamientos de Israel en Cisjordania, el derecho al retorno de los refugiados palestinos que tuvieron que abandonar sus tierras desde que Israel fue creado por la ONU en 1948, el control de los recursos acuíferos en Cisjordania por parte de Israel, el futuro de Jerusalén como capital internacional y el respeto de Israel por las fronteras previas a la Guerra de 1967, en la que conquistó el Sinaí egipcio, los altos del Golán sirios, la franja de Gaza y Jerusalén este.
Sin embargo, el aumento en la construcción de colonias israelíes aleja cualquier esperanza por lograr la paz. A la luz del derecho internacional, la construcción de asentamientos israelíes en suelo palestino es una ilegalidad, un crimen de guerra. Decenas de resoluciones de la ONU llaman a detener tanto la construcción de las colonias como del muro que encierra a Palestina. Entre estas, la resolución 465 de 1980, emitida por el Consejo de Seguridad y en consecuencia de carácter obligante, establece que “la política y las prácticas de Israel de asentar partes de su población y nuevos inmigrantes (en los territorios palestinos y otros territorios árabes ocupados desde 1967, incluyendo Jerusalén este) constituyen una violación flagrante de la Cuarta Convención de Ginebra… y una seria obstrucción para el logro de una paz amplia, justa y duradera en el Medio Oriente”.
La Corte Internacional de Justicia (CIJ), en una opinión consultiva no vinculante, dijo en 2004 que el muro israelí y su régimen de asentamientos, infraestructura y caminos exclusivos para israelíes constituyen una grave violación a la ley internacional y a las obligaciones de Israel como poder ocupante. La CPI, como dijo Chanet, considera los asentamientos un crimen de guerra.
Para el lado israelí, detener la construcción de asentamientos no sería un paso esencial para avanzar hacia la paz con Palestina, sino que se trataría de una cuestión técnica que podría lograrse después de que Israel tenga garantizada su seguridad. El gobierno de Netanyahu ha alegado que no se puede avanzar hacia la paz mientras existan organizaciones hostiles a Israel, como Hamas en la Franja de Gaza y Hizbulá en el Líbano. Durante su encuentro con Obama, el primer ministro insistió en que las potencias mundiales que negocian con Irán un pacto nuclear deben llegar a imponer a ese país un desmantelamiento completo de su programa nuclear.