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Son los nombres de mujeres los que hoy que rondan la vida política, los negocios, el activismo y la ciencia. Son muchas protagonistas de los movimientos sociales de las últimas décadas. Bien decía Melinda Gates, esposa de BillGates, que “una mujer con una voz es por definición una mujer poderosa”.
Cada año, la revista Forbes le apunta a realizar un ranking de aquellas que lideran el mundo, las mujeres con más voz, con más poder. En medio de la brecha femenina que aún existe en el mundo, la catalogada como la mujer más poderosa según la publicación es la canciller alemana, Angela Merkel, una científica que llegó a la política de modo accidental, muchos apuntan a catalogarla como “la canciller de hierro”, e incluso la comparan con Margaret Thatcher.
Merkel es, en palabras de Forbes, la «primera estrella política de la ex Alemania Oriental desde la reunificación, la columna vertebral y la arquitecta original de la Unión europea de 28 miembros”. Su temple, quizá el que la llevó a ser la primer canciller de su país, la llevó a adoptar recientemente una fuerte postura frente al programa de espionaje de Estados Unidos, puesto al descubierto por el exagente de la NSA –Edward Snowden–, y su posición llevó en gran medida a Barack Obama a replantear las políticas de protección de datos.
Las mujeres que comparten el podio con Merkel son una muestra del empoderamiento femenino en el mundo. Se trata de Janet Yellen, una persona poco mediática pero no por ello con menos talante. Yellen tomó las riendas de la Reserva Federal a principios de este año y se convirtió en la mujer a cargo del banco más influyente del mundo, una economista de armas tomar.
En el tercer puesto se encuentra precisamente Melinda Gates, la misma que señala que si bien ‘una mujer con voz es una mujer poderosa’, recalca que “la búsqueda para hallar esa voz poderosa puede ser extremadamente difícil”. Bien lo sabe Melinda y tal vez por ello dedicó su vida a la filantropía, contribuyendo con grandes montos a causas benéficas desde su fundación. Conocida por ser la esposa de Bill Gates, es también destacada por nunca estar a su sombra.
A la vanguardia de la acción política y dirigiendo países están en la lista personajes como la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff –en el cuarto puesto–, Cristina Kirchner, mandataria argentina que ocupó el puesto 19 o sus homólogas chilena y surcoreana, Michelle Bachelet y Geun-hye Park, respectivamente.
Cerca de 28 nacionalidades y 17 nuevas caras configuran el ranking de las poderosas, una lista que configura la evidencia de que si bien en la antigüedad el papel de la mujer era menos destacado, hoy ellas han pasado de manejar imperios en el Renacimiento a ser portadoras del preciado estandarte de la libertad.
Hoy la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra las Mujeres (CEDAW) de las Naciones Unidas, ha sido ratificada por 186 países; el derecho al voto les ha sido otorgado en casi todo el mundo, después de que en 1911 solo dos países lo permitieran. Y un ranking de 100 mujeres a la cabeza de economías, multinacionales, países y organizaciones como Naciones Unidas, evidencian que se pasa por un momento de las luchas por la igualdad de género al empoderamiento, ellas protagonizan un rol en constante cambio en pro de la sociedad y su transformación.