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Una vez el asunto de la ausencia de Cuba en la próxima Cumbre de las Américas estuvo solucionado, la agenda viró repentinamente hacia la propuesta de debatir el tema de la legalización de las drogas en la misma reunión, el 14 y 15 de abril próximo en Cartagena. La propuesta, que ya había sido barajada por el presidente de Guatemala, Otto Pérez, en el escenario centroamericano, fue esta vez mencionada por el presidente colombiano, Juan Manuel Santos, quien en declaraciones a W Radio, destacó que Estados Unidos mostrara sus disposición para tratar el asunto, por demás espinoso para Washington.
Santos respondía de esta manera a las palabras del subsecretario de Estado asistente de información pública, Mike Hammer. En una rueda de prensa, Hammer afirmó que su país está “dispuesto a discutir el tema para expresar nuestra opinión de por qué no es la manera de enfrentar el problema”. Entonces el mandatario colombiano aprovechó la oportunidad de incluir el asunto en la próxima cumbre, después de que desde noviembre pasado, en una entrevista concedida al diario británico The Observer, remarcara la necesidad de tratar la legalización a nivel multilateral para buscar un consenso, consciente de que Colombia ha sido uno de los afectados por la violencia derivada de la lucha contra el narcotráfico.
Las palabras de Santos en W Radio fueron: “Me parece muy importante lo que se publicó sobre la posición de Estados Unidos de abrirse a discutir el tema de las drogas. Eso es bien importante. Creo que eso es algo que hay que valorar y hay que encauzar en forma positiva, para que si esa discusión se llega a dar, sea algo que realmente pueda aportarle al mundo una mejor solución, si es que la encontramos, al terrible tema del narcotráfico”.
Estas son las intenciones, pero hasta ahora todo indica que no se va a encontrar una “mejor solución” que la del combate frontal. “Puedo asegurar que en Estados Unidos no existe ninguna tendencia, ningún favorecimiento, a la idea de legalizar el uso de las drogas”, dijo John Negroponte, quien fuera subsecretario de Estado para el hemisferio occidental durante el gobierno de George W. Bush. En opinión de Negroponte, el tema que se robará la atención durante la Cumbre de las Américas será el de las alternativas de las economías regionales para hacer frente a la crisis económica.
La posición de Estados Unidos está bastante clara. A comienzos de esta semana, el vicepresidente Joseph Biden visitó México y Honduras, donde tendría lugar una cumbre de mandatarios centroamericanos para debatir la propuesta de legalización de Otto Pérez. Washington no cambiará su política, dijo Biden, pero está abierto a participar en el debate.
Los presidentes centroamericanos fijaron el próximo 24 de marzo como la fecha de una nueva cumbre para seguir tratando la despenalización, esta vez con las posiciones claras de los presidentes de El Salvador, Mauricio Funez; Panamá, Ricardo Martinelli, y Honduras, Porfirio Lobo. Ninguno de ellos observa la legalización como vía posible, tal y como lo expresaron en Tegucigalpa con la presencia de Joseph Biden.
“No veo ningún gran cambio de la política regional sobre el tema ahora. Pero si hay discusión, si algunos presidentes de la región —presidentes que están proclives a los problemas y que están usando sus propias fuerzas armadas para enfrentar el narcotráfico— van a hablar abiertamente de la posibilidad de despenalizar las drogas, esto no tiene precedentes”, opina Adam Isacson, director del programa para la Política de Seguridad Regional, perteneciente a la Oficina en Washington para Asuntos Latinoamericanos (WOLA).