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El debate arrancó con un contexto políticamente convulso, luego de que Donald Trump saliera del hospital y para seguir su vida casi como si nunca hubiera tenido COVID-19. La enfermedad del mandatario de 74 años, sumada a las inquietudes sobre el estado físico y la edad de su rival Joe Biden, que es tres años mayor, aumentó el interés por el encuentro entre sus números dos, que se desarrollaron en Salt Lake City, Utah. A menos de un mes de las elecciones del 3 de noviembre, el contagio del presidente vuelve a poner en lo alto de la agenda el tema de la pandemia en el debate que comenzó a las 8 de la noche (hora en Colombia).
A nivel sanitario las medidas fueron extremas y marcaron un cambio importante con respecto al que se llevó la semana pasada entre Trump y Biden. Ambos candidatos debatieron protegidos por una mampara, y se aumentó su separación a casi cuatro metros, pero los expertos advirtieron que las partículas más pequeñas pueden atravesar la barrera.
El debate empezó con una pregunta sobre la pandemia. Harris atacó rápidamente a la administración de Trump acusándola de haber sabido sobre la letalidad del virus desde enero y no haber hecho nada. Por su parte, Pence se defendió y afirmó que desde el primer día el mandatario ha puesto la salud de los estadounidenses por delante. “Quiero que la gente sepa que llevo en el corazón a las familias de las personas que han muerto por el virus y que solo saldremos de esto trabajando juntos”, afirmó el vicepresidente, mientras Harris se reía irónicamente.
“El pueblo estadounidense ha sido testigo del mayor fracaso de cualquier administración presidencial en la historia de nuestro país”, dijo la senadora demócrata.
Pence, de 61 años, al ser preguntado sobre sus flexibles medidas a la hora de protegerse del virus, pues Trump tardó en obligar a la gente a usar tapabocas y a implementar estrictas medidas para contener el virus, señaló que el mandatario simplemente confió en que los ciudadanos eran capaces de protegerse a ellos mismos del COVID-19.
El vicepresidente de Estados Unidos, Mike Pence, defendió este miércoles su asistencia a un evento hace 11 días en la Rosaleda de la Casa Blanca, que pudo ser el foco de los contagios entre personal de la mansión y el propio presidente, Donald Trump. “Mi mujer, Karen, y yo estuvimos allí, y fue un honor estar allí. Mucha gente de quienes estuvieron en el acto, Susan (moderadora), en realidad muchos se hicieron las pruebas de coronavirus, y fue un acto al aire libre, lo que todos nuestros científicos aconsejan habitualmente y rutinariamente”, dijo Pence.
Mientras tanto, Joe Biden aseguraba en su Twitter: “Harris está demostrando por qué la escogí como compañera. Es inteligente, experimentada, y es capaz de luchar por la clase media”.
Sobre la vacuna Harris señaló: “Si el doctor (Anthony) Fauci (el principal epidemiólogo de la Casa Blanca), si los médicos nos dicen que debemos ponérnosla, seré la primera en la cola para ponérmela, absolutamente. Si Donald Trump nos dice que debemos ponérnosla, no lo haré”.
Luego, Pence acusó a Harris de de “socavar la confianza” de los estadounidenses en una vacuna para el covid-19 que pueda surgir durante la administración Trump. “El hecho de que continúe socavando la confianza del público en una vacuna, si la vacuna surge durante el gobierno de Trump, es inconcebible. Deje de jugar a la política con la vida de las personas”.
Trump, mientras tanto, publicaba contenido alusivo a Pence, en el que defendía no solo su papel en el debate sino su gestión en el cargo. “¡Mike Pence lo está haciendo genial!”, afirmó.
Harris, además, aseguró que Biden revocará la reforma fiscal impulsada por el presidente estadounidense, Donald Trump, si gana las elecciones de noviembre próximo. “En el primer día (en la Casa Blanca), Joe Biden revocará esa ley de impuestos, se deshará de ella”, afirmó durante el debate al tiempo que criticó que la reforma liderada por Trump en 2018 benefició a las grandes corporaciones.
Pence, por su parte, acusó a la aspirante demócrata a la Vicepresidencia y a Biden de querer subir los impuestos y auguró que se rendirán a China económicamente. “Joe Biden y Kamala Harris quieren subir los impuestos, quieren enterrar nuestra economía bajo un Nuevo Pacto Verde de 2 billones, del que usted fue una de las principales copatrocinadoras en el Senado de EE.UU. Quieren abolir los combustibles fósiles y prohibir la fracturación hidráulica, que costaría cientos de miles de trabajos estadounidenses en la zona central, y Joe Biden quiere que la economía vuelva a rendirse a China”, señaló.
“Han perdido la guerra comercial con China”, le dijo Harris al vicepresidente de Estados Unidos, Mike Pence, quien se defendió y aseguró: “Joe Biden y Kamala Harris quieren subir los impuestos, quieren enterrar nuestra economía bajo un Nuevo Pacto Verde de 2 billones, del que usted fue una de las principales copatrocinadoras en el Senado de EE.UU. Quieren abolir los combustibles fósiles y prohibir la fracturación hidráulica, que costaría cientos de miles de trabajos estadounidenses en la zona central, y Joe Biden quiere que la economía vuelva a rendirse a China”, sentenció Pence. Y puntualizó que Biden “ha sido la animadora de la China comunista en las últimas décadas”.
Otro de los grandes temas que se tocaron fueron los de las marchas antirracistas, debido a la muerte de George Floyd, el pasado 25 de mayo. “Debo decirles esto, esta presunción que escuchan consistentemente de Joe Biden y Kamala Harris de que EE.UU. es sistémicamente racista y cuando Biden dice que cree que las fuerzas de seguridad son implícitamente parciales contra las minorías son un gran insulto para los hombres y mujeres que sirven en los cuerpos de seguridad”, aseguró Pence en el debate ante Harris.