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Los derechos de la mujer, en ruinas

El investigador de Amnistía Internacional dice que las fallas en el interior del Estado haitiano contribuyen a que la violencia de género se perpetúe. Además, afirma que la justicia del país minimiza este tipo de delitos.

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La semana pasada Amnistía Internacional publicó el informe Réplicas: las mujeres hablan claro contra la violencia sexual en los campamentos de Haití, que muestra un panorama desolador sobre la realidad que están viviendo las mujeres haitianas en los campamentos de refugiados, instalados luego del terremoto que azotó a Haití hace exactamente un año.

A través de una investigación realizada entre marzo y julio del año pasado, el investigador uruguayo Gerardo Ducos recogió el testimonio de 50 mujeres y niñas y encontró que en los asentamientos, mujeres y niñas están siendo violentadas sexualmente. Adicionalmente, halló que no existen medidas por parte del gobierno haitiano para protegerlas ni vías jurídicas para judicializar a los violadores.

Buscando conocer un poco más acerca de esta problemática, El Espectador habló con el investigador Gerardo Ducos.

En su informe usted dice que desde mucho antes del terremoto ya existía violencia sexual, ¿cuál es la diferencia entre el antes y el después?

Creo que ésta radica en que las mujeres están viviendo en un contexto de mayor vulnerabilidad porque los campamentos no ofrecen seguridad. Imagínese vivir debajo de una lona de plástico durante un año, no hay una manera de establecer un cierto límite de protección entre su espacio privado interior y el espacio público exterior. Los violadores tienen fácil acceso a las mujeres porque es sólo cortar una carpa con  un cuchillo.

¿Por qué hay tanta inseguridad?

A pesar de que en estos momentos los policías de la ONU patrullan conjuntamente con las fuerzas haitianas los campamentos, no logran cubrir los 1.100 campamentos. Apenas entre ocho y diez campamentos tienen una presencia permanente de efectivos policiales y entre 100 y 200 tienen patrullas esporádicas.

¿Cuál es el origen de la violencia sexual en Haití?

Evidentemente la discriminación por el género es un factor fundamental que contribuye a que la violencia sea dirigida hacia las mujeres, en su gran mayoría. Sin embargo, lo más grave es que el gobierno haitiano debería confrontar a los delincuentes con medidas tanto prácticas, o sea en los campamentos, como iniciativas legislativas, pero no se está haciendo nada, ni de lo uno ni de lo otro. Por ejemplo, la violación ha sido considerada como un crimen sólo en el año 2005.

¿Pero eso no quiere decir que se está trabajando en ese sentido?

No. Si bien esta reforma del código penal ya tiene casi seis años, en los casos que llegan a la Corte, los jueces no dan la pena estipulada. Ahora la pena mínima es diez años, pero hay casos de violadores que reciben tres, cinco años de sentencia. La violencia contra la mujer es algo que es minimizado. Aquí hay fallas dentro del Estado que alimentan o contribuyen a que la violencia de género persista, se perpetúe y que los crímenes de este tipo continúen impunes.

¿Cuáles son las cifras que maneja?

El problema que existe en Haití es que no hay una línea de base en la que se pueda comparar el antes y el después del terremoto. Esto puede ser sólo la punta del iceberg porque para muchas mujeres es muy difícil romper el silencio. Se enfrentan a un sinnúmero de barreras para poder denunciar a la policía el crimen que se ha perpetrado en contra de ellas.

¿Cuáles son esas barreras?

Está la estigmatización, la discriminación hacia las víctimas de violencia sexual que desmotiva a las mujeres a denunciar. Otra es la del dinero, que en algunos casos les impide pagarse el transporte público para ir a una comisaría o a un hospital. Y finalmente, las mujeres pasan esas dos instancias, se encuentran con una policía poco preparada para recibirlas.

¿Los policías no tienen la formación para tratar a las víctimas?

Exactamente. No saben cómo recibir a la mujer, qué tipo de información darle, cómo levantar la denuncia. Tampoco tienen una actitud positiva hacia ellas, no les dan seguridad. Algunas mujeres me dijeron que cuando van a la policía les dicen que deben llevar al presunto agresor. Otra respuesta clásica es que si la víctima no conoce la identidad de su agresor, ellos no pueden hacer nada. No hay una voluntad de hacer una investigación, falta capacidad, formación, estructuras físicas de acogida a las mujeres.

 ¿Cuál fue el caso de violación más impactante que vio durante la investigación?

Quizás el de una joven mujer, madre de dos hijos, que fue violada en la noche del terremoto. Su marido estaba bajo los escombros de la casa y esta mujer estaba acampando bajo albergue con sábanas que montó al frente de su casa. En la noche, unas pocas horas después de sucedido el terremoto, fue violada por un grupo de hombres. Fue traumatizante para mí, pero imagínese une mujer que pierde su marido, su casa, todo lo que poseía y luego es violada. Creo que perdió su dignidad.

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