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El 11 de septiembre de 1973, cuando fue derrocado el presidente chileno Salvador Allende, el general Alberto Arturo Bachelet, estrecho colaborador del mandatario, se encontraba en su despacho de la Secretaría Nacional de Distribución, desde donde organizaba el reparto de alimentos y otros insumos a la población y cuyo despacho había sido víctima de un duro boicot por parte de sectores golpistas. Ese mismo día fue detenido, aunque sólo por un par de horas.
Pasaron tres días para que se produjera su segunda detención. El 14 de septiembre fue apresado y se le acusó de conspirar para asesinar a miembros del alto mando y de apropiación ilícita de dinero.
Bachelet fue trasladado a la Academia de Guerra Aérea (AGA) donde fue sometido a brutales torturas. El 22 de septiembre fue internado en el hospital de la Fuerza Aérea Chilena (FaCH), «debido a un cuadro cardiaco isquémico». Fue liberado días después. El 16 de octubre de 1973, el general Bachelet le envía una carta a su hijo Alberto y a sus nietos, que residían en Australia. En la que describió los abusos de que fue objeto. «Estuve 26 días arrestado e incomunicado. Fui sometido a torturas durante 30 horas (ablandamiento) y finalmente enviado al hospital Fach», escribió. Luego anotó que estuvo en «la antesala del infarto» y que «en un momento me anduvieron reventando moralmente». Y añadió: «Nunca supe odiar a nadie. Siempre he pensado que el ser humano es lo más maravilloso de esta creación y debe ser respetado como tal, pero me encontré con camaradas de la Fach a los que he conocido por 20 años; alumnos míos, que me trataron como un delincuente o como a un perro».
No paraba el drama del general. El general Bachelet permaneció detenido en la Academia de Guerra, donde sus propios subalternos le propinaron golpizas, le aplicaron choques eléctricos, le destruyeron las uñas y lo sometieron a largos periodos permaneciendo de pie y encapuchado, hechos que obligaron a trasladarlo al hospital, y más tarde, a otorgarle el arresto domiciliario. Fue detenido nuevamente el 18 de diciembre de 1973, trasladado a la cárcel pública y sometido a un consejo de guerra. Fue acusado de «traición a la patria» en un proceso dirigido contra quienes colaboraron con el gobierno de Salvador Allende y se negaron a participar en el golpe militar. Bachelet muere el 2 de marzo de 1974, según el informe oficial, por un «problema cardiaco».
Su muerte se sumó a las de otros altos militares, dirigentes políticos y personajes chilenos que murieron supuestamente «por causas naturales». Investigaciones judiciales posteriores demostraron que muchos fueron asesinados.
Este viernes el juez Mario Carroza, quien reabrió varios casos contra militares, condenó a los excoroneles de aviación Edgar Cevallos Jones y Ramón Cáceres Jorqueda, condenados a dos y tres años de presidio, respectivamente.En la sentencia, a la que tuvo acceso la AFP, Cevallos Jones, de 83 años, y Cáceres Jorquera, de 80, como coautores «del delito reiterado de aplicación de tormentos» en contra de Alberto Bachelet, padre de la actual mandataria socialista chilena.
Según informes, la enfermedad cardíaca que sufría el padre de Bachelet fue consecuencia de «las torturas físicas y psíquicas que sufrió y por las cuelas sus torturadores fueron procesados».