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Los diez años del euro

La moneda europea se consolida como la segunda divisa de los mercados internacionales en el horizonte de su décimo aniversario.

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Contra el pronóstico de muchos expertos, especialmente académicos en Estado Unidos, el euro se ha convertido en una de las monedas más sólidas del mundo y uno de los éxitos más tangibles de la Unión Europea. En el horizonte de su décimo aniversario, la moneda única se ha consolidado como la segunda divisa de referencia en los mercados internacionales y como un eficiente instrumento para favorecer el empleo en la UE.

El próximo 7 de mayo, con ocasión del décimo aniversario de la decisión de su creación, el comisario de Asuntos Económico y Monetarios, Joaquín Almunia, presentará una comunicación con un balance de los logros conseguidos, pero que se centrará sobre todo en diseñar un mejor sistema de funcionamiento de la Unión Económica y Monetaria (UEM) para afrontar los desafíos de la globalización, el envejecimiento y el cambio climático.

Se espera que durante la segunda década de su funcionamiento, todos los países de la Unión, excepto Reino Unido y Dinamarca, que lograron obviar esto en su Tratado de Adhesión, acaben adoptando la moneda única.

Al cumplir su primera década, el euro se ha convertido en la segunda moneda del mercado de reservas internacionales, con una participación del 26% del total, frente al 18% del conjunto de monedas que sustituyó cuando se creó. Los bonos denominados en euros representan el 49% del mercado mundial, una porción mayor que la correspondiente a los bonos negociados con dólares, que suponen el 35%.

Los economistas Elias Papaioannou y Richard Portes, en su estudio El papel internacional del euro, sostienen que el “euro ha

desplazado al dólar como moneda de reserva en Europa, incluyendo a los países no miembros de la UE”. En su opinión, la primera década del euro ha sido marcada por un incremento de su papel, que va camino “de convertirse en un equivalente del dólar como moneda internacional”.

El euro ha logrado ser un instrumento cada vez más relevante como escudo protector de los consumidores europeos frente a la escalada del precio del petróleo. A partir de 2002, el precio del barril aumentó desde los 20 dólares por barril hasta los más de 100 que ha alcanzado actualmente. Sin embargo, el precio pagado por los consumidores europeos ha crecido bastante menos, debido a que en términos de euro, el barril de 100 dólares sólo cuesta 60 euros con el cambio actual.

Más beneficios

Otras de las ventajas atribuidas al euro es su influencia en la reducción de la tasa de inflación y de los tipos de interés a largo plazo, hasta la mitad, respecto a la década anterior. Esta evolución ha permitido a las familias adquirir por primera vez su propia vivienda y reducir sensiblemente el coste de la deuda que pagan muchos países.

Con todo, sin duda el mayor éxito del euro ha sido la creación de 16 millones de empleos durante la última década, muchos más que los 11 millones generados en los años noventa o sólo dos millones en los ochenta. Esta nueva dinámica del mercado de trabajo ha permitido rebajar el desempleo en la UE hasta el 7%, cuatro puntos menos que hace diez años.

Así, el profesor Ray Barrell, autor de un trabajo colectivo acerca del impacto del euro sobre el crecimiento y el empleo, afirma que “el euro tuvo un impacto positivo en el crecimiento de los países del núcleo duro de la zona euro (Alemania, Francia, Italia y Holanda) elevando el nivel de producción casi un 3% en dichos países”. A pesar de estos avances, la moneda única no ha logrado satisfacer los objetivos en materia de crecimiento y productividad.

El euro fue creado por decisión de los líderes de la UE, en el Consejo del 1 al 3 de mayo de 1998 y en junio del mismo año se constituyó el Banco Central Europeo. El primero de enero de 1999, la moneda única fue lanzada por 11 países (Austria, Bélgica, Finlandia, Francia, Alemania, Italia, Irlanda, Luxemburgo, España, Portugal y Holanda). Grecia se incorporó al club en 2001.

Sin embargo, las monedas y billetes de euro no fueron introducidas hasta 2002. Con la entrada de Eslovenia en 2007 y Chipre y Malta en 2008, la zona euro está integrada por 15 países con una población de 320 millones de personas. El próximo candidato es Eslovaquia, cuyo ingreso podría decidirse en el próximo Consejo Europeo de junio. Todos los demás miembros de la Unión, a excepción de Reino Unido y Dinamarca, que lograron un opting out en sus respectivos tratados de adhesión, adoptarán el euro con muy elevada probabilidad en la próxima década.

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