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Los hijos de ‘Clarín’

Esta semana se retomó el proceso que permitirá definir si los hijos de Ernestina Herrera de Noble son o no hijos de desaparecidos de la dictadura.

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Han sido quince días de un silencio incómodo. Un silencio que reinó en la Casa Rosada, sede del gobierno argentino, una vez se enteraron de las noticias que replicaban constantemente las cadenas radiales y los canales de televisión. Un silencio que fue orden, y que se instauró en todas las provincias donde el kirchnerismo gobierna. Sobre todo en Río Gallegos, donde la presidenta, Cristina Fernández de Kirchner, celebraba el embarazo de una de sus sobrinas.

Luego de conocerse los resultados negativos del análisis de ADN hecho a los hermanos Marcela y Felipe Noble Herrera, hijos adoptivos de la dueña del multimedios Clarín, Ernestina Herrera, el gobierno calló.

“La señora”, como se conoce a la empresaria, es investigada por falsificación de documentos y supresión de identidad de sus hijos, que serían, según las acusaciones de Abuelas de Plaza de Mayo, hijos de desaparecidos por la dictadura militar.

Tras años de innumerables presiones políticas y económicas, de amparos y recursos judiciales que entorpecieron la investigación, los hermanos Noble Herrera aceptaron, hace cerca de un mes, entregar muestras de sangre y saliva al Banco Nacional de Datos Genéticos (BNDG). Así, dijeron, buscaban poner fin a una larga historia que los persigue desde que, en 2002, Ernestina fuera detenida durante unos pocos días y acusada por apropiación ilegal.

La razón, según anunciaron los hermanos, era las consecuencias de este proceso sobre la salud de su madre, próxima a cumplir 86 años.

Así, diez años después de que Abuelas interpusiera la primera querella, la noticia de los resultados negativos cayó como un baldado de agua fría en el gobierno argentino, que hizo de esta investigación uno de sus caballos de batalla contra el diario Clarín.

En seguida, desde diversos medios de comunicación y desde los partidos de oposición, los dardos en contra de la presidenta argentina y la titular de Abuelas de Plaza de Mayo, no tardaron en llegar. Las acusaron de persecución política en contra de los Noble Herrera, y exigieron disculpas del gobierno.

Desde Casa Rosada no hubo palabra alguna. Silencio.

La verdad es que, aunque hace dos semanas Clarín anunciara con bombos y platillos que el proceso culminaba, tan sólo se han surtido dos de sus etapas. La primera, una comparación con las primeras familias querellantes y la segunda, con otras 70 en las que las fechas de nacimiento de sus nietos coincidían con las de Marcela y Felipe.

Los abogados del grupo consideran que el periodo entre 1975 y 1976 es clave. “Nosotros sabemos que la fecha de nacimiento de los chicos es entre abril y julio de 1976 y no por las fechas que figuran en el expediente, sino por investigaciones que hemos realizado”, especificó el jurista, Gabriel Cavallo. Esto implicaría que el resto de los análisis, que abarcan a las familias que tuvieron hijos desde el 77 hasta el final de la dictadura, no podrían coincidir con el perfil genético de los hijos adoptivos de Herrera.

Sin embargo, desde Abuelas insisten en que el proceso debe ser completo. “Hay tres familias en el caso de Marcela y una en el de Felipe, que aún no sabemos si hay coincidencias en el mapa genético”, explica Estela de Carlotto, directora de Abuelas de Plaza de Mayo. Los próximos análisis comenzaron a cotejarse esta semana. Aún así, explica, es probable que estos análisis tengan que completarse con pruebas de otros familiares, e incluso, como confirmaron los abogados querellantes, hacer algunas exhumaciones.

Después de esto, en caso de que los resultados sean negativos, las muestras se cotejarán con el resto de datos existentes en el BNDG, pertenecientes a 246 familias. Luego, la conservación de los perfiles permitirá que se puedan usar en investigaciones futuras.

Gobierno vs. ‘Clarín’

Aunque la pelea entre el gobierno y Clarín tiene ya varios años, no siempre la relación fue tirante. De hecho, como lo recuerdan varios analistas políticos, cuando Néstor Kirchner fue elegido presidente, lo hizo de la mano del diario. Sería meses antes de que Cristina asumiera como primera mandataria que el amor se convirtió en odio.

Tras llegar al poder, los Kirchner comenzaron a enarbolar la bandera de Derechos Humanos en apoyo a organizaciones como Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, metiendo manos y cabeza en temas sensibles para los dueños de Clarín.

Las acusaciones de Abuelas en contra de Ernestina Herrera, para determinar la identidad de los hijos de desaparecidos durante la última dictadura militar en Argentina, fueron tomadas por el gobierno como propias, y usadas para declarar una guerra sin tregua en contra del grupo de medios.

Las pruebas recogidas por el organismo parecían contundentes. Las versiones de distintos testigos, y la coincidencia en las fechas de nacimiento de Marcela y Felipe con las de hijos de desaparecidos fueron presentadas por Carlotto en la querella que busca conocer la verdadera identidad de los hermanos Noble Herrera.

De hecho, la misma dueña del diario afirmaba a través de una columna de opinión publicada en 2003, que muchas veces había hablado con sus hijos sobre la posibilidad de que ellos y sus padres hubieran sido víctimas de la represión ilegal.

Según fuentes cercanas al grupo Clarín, el abogado de los Noble Herrera habría encargado un estudio detallado que, durante seis meses, cotejó diversos expedientes judiciales y archivos militares, y con el que llegaron a la conclusión de que ni Marcela ni Felipe eran hijos de desaparecidos. Estos resultados los habría motivado a que se presentaran voluntariamente para entregar sus muestras de sangre y saliva.

Ahora, aunque para los abogados de Clarín el tema ya concluyó, para Abuelas la investigación sigue. “Todavía tenemos expectativas, pero insistimos en que lo que queremos es llegar a la verdad, fuere cual fuere”, recalca Carlotto. “Si no son nuestros nietos, tenemos que saber de dónde salieron esos chicos, porque las dos adopciones fueron hechas de manera irregular, plagadas de defectos y vicios procesales”, sostiene.

Desde Casa Rosada, aunque se intentan desligar de la problemática, siguen el tema con detenimiento. Un resultado final adverso a los intereses del gobierno, la comprobación de que no son hijos de desaparecidos, puede llegar en un momento clave para el kirchnerismo: las elecciones internas de agosto. O, en el peor de los casos, a pocos días de la elección general del 23 de octubre.

La estrategia desde la presidencia es clara: evitar hablar de temas espinosos y buscar profundizar en los resultados de estos cuatro años de gestión. Aunque consultoras privadas estiman que la decisión no afectaría la intención de voto, los miembros del gabinete comenzaron a cambiar su discurso.

El aspecto positivo, según contrapesaron en la Casa Rosada, reside en que ahora las pruebas de ADN están y que servirán en el futuro si existen nuevas dudas.

La situación que pretende esclarecerse con los hermanos Noble Herrera no es única. Abuelas de Plaza de Mayo estima que todavía hay entre 400 y 500 casos de personas que no han recuperado su identidad. Todos, hijos de alguno de los 30.000 desaparecidos que hubo durante el último gobierno militar.

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