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‘Los inmigrantes han ayudado a este país’

El senador demócrata es uno de los principales promotores de la ley para cambiar el sistema de inmigración de Estados Unidos, defiende la regularización de indocumentados.

Cientos de latinos salieron a marchar en Washington para pedir una reforma justa.  / EFE
Cientos de latinos salieron a marchar en Washington para pedir una reforma justa. / EFE
Foto: EFE - LENIN NOLLY

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El senador demócrata Robert Menéndez, uno de los principales promotores de la ley para reformar el sistema de inmigración de Estados Unidos, defiende la regularización de indocumentados como garantía de futuro para la nación. Menéndez, descendiente de emigrantes cubanos, es senador desde 2006. El político explicó las implicaciones que tendría la que puede ser la mayor reforma del sistema de inmigración en varias décadas y uno de los principales logros del gobierno del presidente Barack Obama, quien ha intensificado en los últimos días sus llamados para que el Congreso actúe con celeridad.

“La Cámara de Representantes necesita actuar para que yo pueda promulgar una reforma migratoria de sentido común”, aseguró Obama, quien le pidió a la opinión pública que presione a los congresistas a través de llamadas, correos electrónicos o redes sociales como Facebook. Pero la Cámara Baja ha dicho que no estudiará la versión del Senado y que su estrategia se decanta por una reforma limitada y en retazos. Si el Congreso aprueba la versión del Senado, el plan reformista “fortalecerá los logros históricos que hemos tenido en la seguridad fronteriza en los últimos cuatro años”, aseguró Obama.

La legislación, aprobada el pasado 27 de junio, incluye un plan de US$46.000 millones que estipula la duplicación a 40.000 del número de agentes fronterizos, el levantamiento de muros en 1.126 kilómetros de la frontera sur y el uso de aviones no tripulados y demás recursos de alta tecnología. Obama reiteró que la reforma ayudará a la recuperación económica mediante la creación de empleos y la reducción del déficit por casi US$850.000 millones en los próximos 20 años.

¿Qué significa la reforma migratoria para el futuro del país?

La reforma del sistema de inmigración aborda la seguridad nacional, nuestro futuro económico, la posibilidad de seguir compitiendo como líderes a nivel global y también la oportunidad de preservar nuestra historia como una nación de inmigrantes. Cuando un organismo independiente como la Oficina de Presupuesto del Congreso, que determina el coste económico de las leyes que estudian las cámaras, aseguró que la reforma migratoria, tal y como la ha aprobado el Senado, incrementaría el PIB nacional un 3,3% en la próxima década, crearía 120.000 puestos de trabajo anuales en 10 años, aumentaría el salario de todos los estadounidenses y reduciría el déficit de nuestra economía, creo que tenemos un argumento económico bastante convincente. Pero la legislación necesita de otros elementos como la seguridad en la frontera, la creación de un sistema nacional para detectar si las empresas contratan a indocumentados y un programa de visados que controle la entrada y salida de inmigrantes. Finalmente, la regularización de indocumentados nos da la oportunidad de continuar con nuestra tradición como nación de inmigrantes, que es el sistema más exitoso que existe.

¿Cree que la incorporación de millones de indocumentados puede redefinir a la sociedad estadounidense?

En Nueva York, las autoridades de Ellis Island registraron la entrada de cerca de 12 millones de inmigrantes. El único documento que traían era el registro como pasajeros del barco. Se trata de una de las mayores oleadas de inmigrantes de nuestra historia, y después vendrían más. La realidad es que siempre han llegado inmigrantes a EE.UU., y es precisamente esta diversidad la que ha enriquecido a esta nación. Los inmigrantes, con su trabajo y su talento, han contribuido a revitalizar este país, siempre para mejor.

¿Qué consecuencias puede tener la legislación para la política estadounidense?

Las últimas elecciones marcaron un antes y un después. Un 70% de electores hispanos e inmigrantes votaron a favor del presidente Obama y de otros candidatos demócratas. Sintieron que el Partido Republicano, con las políticas que defendía y con sus argumentos, estaba claramente en contra de sus intereses y sus puntos de vista. Sabemos que el camino de regreso a la Casa Blanca para los republicanos pasa por la regularización de los indocumentados. Si no la aprueban, su futuro puede ser aún peor. El Partido Demócrata ha demostrado un apoyo unánime a la legislación, todos los senadores votaron a favor, y ese es el respaldo más claro que se puede alcanzar. Queremos que se apruebe y hemos accedido, con grandes dificultades —y me incluyo—, a que el texto comprenda condiciones con las que no estamos de acuerdo, pero que son necesarias. No se trata de un cálculo político, sino de conseguir el objetivo final, y si los republicanos renuncian a la oportunidad que tienen para recuperar la confianza de los hispanos, sólo van a beneficiar a los demócratas.

¿Significa eso que la aprobación de la reforma es una garantía de futuro para los demócratas?

Todavía tenemos que trabajar muy duro, pero el partido siempre ha luchado contra el que ya es el desafío a los derechos civiles de este momento. Deberemos seguir contribuyendo en áreas como el acceso a la educación o la mejora de las condiciones económicas de los hispanos. Pero sus valores y sus perspectivas son las mismas que las del Partido Demócrata, y por eso creo que seguiremos teniendo el apoyo de la comunidad. Obviamente, si los republicanos no permiten la reforma, eso nos dará una ventaja aún mayor.

¿Cuál es el mayor desafío al que se enfrenta el proyecto de ley?

Creo que si los líderes republicanos en la Cámara de Representantes sometieran a votación el texto aprobado por el Senado, se lograrían suficientes votos para su aprobación. Pero como ya ha sugerido en varias ocasiones su portavoz, John Boehner, se encuentra bajo una enorme presión por parte de una minoría en su partido. Ha sido difícil imaginar una mayoría republicana que respalde la regularización de indocumentados, pero no podemos permitir que una minoría republicana, que está en contra de darles la ciudadanía, secuestre la posición política del resto del país.

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