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Los mensajes del “Chapo” en su fuga

Investigadores determinan si un pájaro moribundo en la papelera de la celda del criminal es un mensaje para quienes lo quieran perseguir.

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El sábado 11 de julio el calabozo número 20 de la prisión del Altiplano tuvo un movimiento extraño. Su inquilino durante los últimos 17 meses, Joaquín Chapo Guzmán, estaba inquieto, caminaba de un lado a otro, no comía. Tomó pastillas para el malestar estomacal, pero no tocó los cacahuates japoneses ni las tortillas que comía cuando veía el programa Sabadazo en una pantalla plana de siete pulgadas que dejó sobre una silla.

También dejó el brazalete (supuestamente imposible de remover sin ayuda) con el que se vigilaban sus movimientos dentro de la cárcel. Se deshizo del dispositivo segundos antes de entrar por el boquete rectangular, de unos 50 centímetros de lado y poco más de 10 centímetros de espesor, que conducía al túnel de 1.500 metros por el que escapó. Al lado de la ducha quedó una losa de 20 kilos que fue levantada, según las investigaciones, el mismo sábado en la noche con un ruidoso gato hidráulico. Pero los cerca de 40 funcionarios que rondaban su celda no oyeron nada. Todos están siendo interrogados.

El real enigma comienza con el hallazgo hecho en la papelera de la celda: un gorrión moribundo. ¿De dónde venía? Un investigador consideró que a lo largo de la obra el gorrión pudo ser usado por los constructores del túnel para medir la presencia de sustancias tóxicas en el subsuelo. También se encontraron canarios en la mina. El gorrión habría sido llevado hasta la primera etapa del túnel y posteriormente lo soltaron. El ave, al parecer, regresó a la celda y se metió a la papelera.

Sin embargo, hay otros expertos en seguridad que dicen que se trata de un mensaje subliminal: el gorrión moribundo sería un mensaje que deja el criminal para que no lo persigan. Aunque el gobierno mexicano esté tentando a posibles soplones con US$3,8 millones, la cifra más alta jamás ofrecida en ese país por un delincuente, muchos lo pensarán dos veces.

En un perfil psicológico que le hicieron en el pasado y que fue comentado en la publicación Nexos, las autoridades definieron al Chapo como una persona con habilidades para manipular su entorno. “Seductor, afable, espléndido, sabe generar sentimientos de lealtad y dependencia hacia su persona. Es tolerante a la frustración, pero no indulgente con sus detractores”.

Algunos pobladores de la zona aledaña al centro penitenciario reportaron haber escuchado la noche del sábado un helicóptero, un dato que está por corroborarse, pero que podría confirmar el peor temor del gobierno mexicano: el capo abandonó el mismo día del escape el centro del país y demorará, por lo menos, tres meses para cambiar de guarida. La cacería que hacen 1.250 policías se concentra en 101 puntos, 21 autopistas y 31 estados, y rastrean con lupa hospitales, aeropuertos, hoteles y funerarias, pero, al contrario del gorrión hallado en su celda, el capo sí logró volar.

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