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“Habla más que minero recién rescatado”, es el dicho que circula desde este jueves en el campamento Esperanza en Copiapó (norte de Chile). La frase surgió porque desde que los 33 obreros fueron sacados de las entrañas de la tierra no han parado de hablar. A pesar de que algunos de sus familiares aseguraron que no contarían nada si no les pagaban algún dinero a cambio de conceder entrevistas, los verdaderos protagonistas de la historia hablan del “infierno”, como ellos mismos calificaron su experiencia, y recuerdan cada uno de los momentos de los 70 días que vivieron en las profundidades de la montaña.
“Los medios ganaron mucho dinero con nosotros, nosotros también deberíamos ganar”, le aseguró a AFP Brunela Ávalos, compañera de Renán, el 25º obrero en ser rescatado y que quedó atrapado con dos hermanos. Pero Brunela no es la única que piensa en cobrar. Según la media hermana del minero Claudio Yáñez, él y sus compañeros hicieron un acuerdo para cobrar cada uno 20 millones de pesos (unos US$40.000) por entrevista.
Todavía no se sabe si algún periódico o canal pagará por la exclusiva. Dicen que varios medios chilenos ya habían acordado con las familias comprar el diario de los mineros más emblemáticos. Hasta ahora se sabe que Discovery Channel va a realizar un documental, National Geographic tiene planeado un especial con los 33 obreros y que inspirados en el accidente de la mina San José, el canal estadounidense Spike TV estrenará el próximo abril un reality titulado Coal, que contará las vidas de los mineros que trabajan en un yacimiento.
También quedó confirmado que la Cámara chilena aprobó pensionar a los 33 “héroes de Copiapó”, que una empresa chilena piensa comercializar un videojuego con el rescate y que la mayoría está convencido de que quiere seguir trabajando en la mina. “Como padre, les diría que cambiaran de trabajo, que no trabajaran más en la mina. Pero lo van a decidir ellos y si deciden seguir trabajando en la mina, a lo mejor no voy a dormir bien”, dijo Alfonso Ávalos, padre de Florencio y Renán Ávalos.
Varios de ellos han dicho que tienen pensado volver a la mina, donde los salarios son relativamente elevados —US$1.000 por mes en San José, unas tres veces el salario mínimo de Chile—, lo que compensa en parte los riesgos implícitos. “Él me dijo: yo soy minero y voy a morir minero”, narró Silvia Segovia, hermana de Víctor Segovia, quien alimenta la esperanza de que su hermano no vuelva nunca más a una mina.
Pero su futuro por ahora es incierto. El grupo San Esteban, gerenciador de la mina San José, se encuentra al borde de la quiebra y los trabajadores sólo tienen la garantía de recibir el salario de septiembre y la posibilidad de alcanzar un acuerdo gracias a la intervención del Estado, que congeló los activos del grupo. Hay una demanda en marcha, pero para recibir el dinero (US$1 millón por minero) falta mucho tiempo.