Minas antipersona: el otro enemigo silencioso de la población de Yemen

Las carreteras y campos del suroeste del país esconden miles de minas y explosivos improvisados. Las víctimas son casi siempre los civiles, que mueren o resultan heridos de gravedad. Todos los días se oye una explosión.

Miles y miles de dispositivos explosivos pondrán en peligro la vida de las personas en Yemen durante las próximas décadas.  / Médicos sin Fronteras
Miles y miles de dispositivos explosivos pondrán en peligro la vida de las personas en Yemen durante las próximas décadas. / Médicos sin Fronteras

Escucha este artículo

Audio generado con IA de Google

/

Es un día de diciembre de 2018 y en el Hospital de Médicos Sin Fronteras (MSF) en Mocha, suroeste de Yemen, una campana indica la llegada de heridos. Una camioneta con un lanzacohetes se detiene en seco y deja a cuatro pacientes frente a la sala de urgencias. Dos de ellos son niños cubiertos con vendajes aplicados apresuradamente; los otros dos ya han fallecido. Hace solo unas horas estaban con sus familias en los campos de desplazados de Mauza, a unos 30 kilómetros de distancia, pero alguno de ellos pisó una mina.

Al igual que ellos, Naser, de 14 años, resultó herido cuando explotó una mina. Una cicatriz en su mano izquierda muestra dónde le amputaron el pulgar tras haber sido alcanzado por una bala hace algunos años. De pie sobre sus muletas por primera vez, trata de recuperar el equilibrio. Naser pisó la mina el 7 de diciembre, mientras él, su tío y su primo vigilaban las ovejas de la familia en un campo en Mafraq al Muka, en la gobernación de Taiz.

Más tarde, ese mismo día, Nasser fue operado en el hospital quirúrgico de MSF, a 50 kilómetros de distancia, en Mocha. Parte de su pierna derecha fue amputada por debajo de la rodilla. Sin un pulgar, se le hace difícil usar las muletas. El fisioterapeuta, Faruk, le ayuda a dar algunos pasos entre las 10 camas que componen una de las tres salas para pacientes internos. “El hueso quedó totalmente destrozado, así que no se pudo salvar nada”, dice Faruk.

Ver más: Los horrores que ha dejado la guerra en Yemen

Desde el accidente, el padre de Nasser, Mohamed, teme caminar por los campos de alrededor de Mafraq al Muka. “Sabemos que hay minas enterradas por toda la ciudad, pero el problema es que no sabemos exactamente dónde”, explica. Aunque hay unas pocas señales que indican la presencia de minas y algunas piedras pintadas de rojo que muestran por dónde es seguro caminar, todos los días se oye alguna explosión que indica que se ha activado otro dispositivo explosivo.

Desde que MSF abrió su hospital en Mocha, en agosto de 2018, el personal médico ha atendido más de 2.000 consultas en la sala de emergencias y ha realizado alrededor de 1.000 procedimientos quirúrgicos, una tercera parte de ellos a menores de edad. Este fenómeno se ha recrudecido desde enero del año pasado, cuando los combates entre las fuerzas opositoras de Ansar Alá y los grupos leales al presidente Hadi se intensificaron a lo largo y ancho de la línea de batalla, entre las gobernaciones de Taiz y Hodeida.

Ver más: Yemen, anhelos de paz en medio de la guerra

Las tropas oficialistas, apoyadas por la coalición de Emiratos Árabes y Arabia Saudita, continuaron avanzando hacia el puerto estratégico ubicado en esta última, sobre el Mar Rojo, hasta que el 13 de junio lanzaron una gran ofensiva. En un intento por evitar este avance, los integrantes de Ansar Alá enterraron miles de minas y dispositivos explosivos improvisados en carreteras y campos de la región. Las principales víctimas de estos ocultos peligros mortales son los civiles, muchos de los cuales han fallecido o han resultado heridos, quedando mutilados de por vida, tras pisar involuntariamente alguno de estos artefactos.

No se puede cultivar Antes de la guerra, el área que hay entre Mocha y la línea de batalla era una zona agrícola. Desde que comenzaron los combates, las ciudades y los pueblos cercanos como Hays y Mafraq al Muka, donde MSF apoya a puestos médicos avanzados, han visto huir a muchos de sus habitantes. Los campos circundantes se han minado para evitar el avance de las tropas militares, lo que hace que sean imposibles de cultivar.

A 45 minutos en carro de Mocha, el distrito de Mauza ha visto cómo su población se ha reducido a la mitad. “Las personas que viven aquí son castigadas, no una, sino dos veces. Las minas no solo amenazan a sus hijos, sino que también les impiden cultivar sus campos. Han perdido su fuente de ingresos y la comida para sus familias”, subraya Claire Ha-Duong, coordinadora general de MSF en Yemen.

Un riesgo a largo plazo Miles y miles de dispositivos explosivos pondrán en peligro la vida de las personas en Yemen durante las próximas décadas. La organización Conflict Armament Research, con sede en Reino Unido, denunció en un informe reciente la producción a gran escala de minas y de artefactos explosivos improvisados por parte de Ansar Alá. Según el Yemen Executive Mine Action Centre, entre 2016 y 2018, el Ejército yemení retiró 300.000 minas.

Ver más: ¿El alto el fuego es lo mismo que la guerra en Yemen?

Gestionado casi exclusivamente por el Ejército, el desminado se está llevando a cabo en carreteras e infraestructuras estratégicas, pero abarcando poco las áreas civiles. “Las organizaciones especializadas en desminado y las autoridades deben intensificar sus esfuerzos para limpiar de minas la región y reducir el número de víctimas”, señala Claire Ha-Duong.

Además de las áreas consideradas estratégicas por los militares que se han desminado, las zonas civiles deben limpiarse de minas y artefactos explosivos con urgencia. Y ese desminado debe darse no solo en los lugares donde viven las personas, sino también en las tierras agrícolas para que las personas puedan acceder a sus campos de manera segura.

* Alianza informativa con Médicos Sin Fronteras 

Conoce más

 

Comentarios
Sin comentarios aún. Suscríbete e inicia la conversación

Inscríbete a nuestros newsletters

Lo bueno que es estar informado y de una manera diferente desde tu correo electrónico.

Selecciona los newsletters que quieres recibir
Al inscribirte, aceptas nuestros T y C y nuestra Política de privacidad.
Infórmate rápido