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El careo de esta noche entre los dos candidatos presidenciales se producirá tras la incertidumbre generada el miércoles por la sorprendente solicitud de McCain de que se pospusiese la cita.
El senador hizo la petición en respuesta a la gravedad de la crisis financiera que, adujo, requería su presencia en Washington para formar parte de las negociaciones del plan de rescate de la industria financiera.
McCain condicionó su asistencia al primero de los tres debates de la campaña para las elecciones del 4 de noviembre entre los dos “presidenciables” a que se alcanzase un acuerdo bipartidista sobre el paquete de rescate, algo que no ha ocurrido.
El republicano explicó en un comunicado que ha reconsiderado su decisión ante su “optimismo” de que habrá pronto un acuerdo. El anuncio de que viajará a Misisipi llegó menos de 10 horas antes del arranque del debate.
Pese a la incertidumbre de los dos últimos días, los responsables universitarios siguieron adelante con los preparativos en un campus inundado con carteles sobre el evento y tomado por periodistas y cámaras de televisión.
Las últimas encuestas muestran que Obama parte con ventaja para la cita pese a que la política exterior, tema oficial de la velada, es el plato fuerte de McCain.
Un sondeo de la cadena de televisión CNN divulgado indica que casi seis de 10 estadounidenses creen que el senador de Illinois ganará los debates, frente al 34 por ciento que piensa que McCain será el vencedor.
Fuentes de las dos campañas prevén que, dada la gravedad de la actual crisis financiera, la economía salga a relucir.
“Siempre esperamos que se discutiese sobre comercio exterior y otros asuntos (económicos)” , dijo Doug Holtz-Eakin, principal asesor económico de McCain, quien añadió que, dada la actual situación, es previsible que salgan a relucir preguntas adicionales sobre una crisis que tiene ya perfil internacional.
Similares expectativas tienen los asesores de Obama. “Estoy totalmente convencido de que el asunto que está en estos momentos en la mente de todos los estadounidenses se discutirá en el debate”, dijo Brian Deese, subdirector económico de la campaña de Obama.
Se prevé que la guerra de Irak, uno de los puntos de desencuentro entre los dos candidatos, acapare también buena parte del protagonismo, así como las diferencias de los dos contendientes en comercio exterior: McCain es un entusiasta del libre comercio, mientras que Obama es más proteccionista.
A esos se sumarán otros temas calientes en la esfera internacional como Irán, Afganistán y Corea del Norte, así como las relaciones con Rusia, China y Latinoamérica, entre otros.
Dennis McDonough, alto asesor de Obama en temas de política exterior, dijo que su equipo quiere poner de manifiesto las diferencias entre la fallida política exterior de la actual Casa Blanca, que él vincula a la de McCain, y la visión de Obama.
Kori Schake, asesora en política exterior de McCain, explicó que el objetivo de su campaña es poner de manifiesto las discrepancias en tres terrenos clave: Irak, el comercio exterior y la actitud hacia aliados y enemigos.
Obama ha asegurado estar dispuesto a dialogar con líderes de países como Irán o Cuba, a lo que se opone tajantemente McCain. Expertos como Bob Barr, profesor de la Universidad de California en Davis y co-autor de 12 libros sobre la presidencia, señalan que lo más importante esta noche para los candidatos es evitar una metedura de pata o un error embarazoso.
“En muchos de estos debates el ganador y el perdedor se determinan en función de quién realizó un comentario estúpido o salido de tono”, dijo Barr.
La imagen que proyecten los dos candidatos en una era televisiva como la que actual será también crucial: “Creo que el contenido visual de este debate será muy importante”, insistió Barr.
Curt Reithel, de la Universidad de Wisconsin, dijo que el ganador del cara a cara será el que “logre articular una visión más clara sobre el futuro del país”.