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La periodista chilena Mónica González, directora del Centro de Investigación e Información Periodística (CIPER), a quien se le otorgó el Premio Mundial de Libertad de Prensa UNESCO/Guillermo Cano 2010, galardón que rinde homenaje a personas, organizaciones o instituciones defensoras o promotoras de la libertad de expresión en cualquier parte del mundo, especialmente si han arriesgado sus vidas con su acción, le dijo a El Espectador que “Guillermo Cano es un ejemplo” y que recibe el premio como un reconocimiento a los periodistas que son verdaderos héroes hoy, en países como México, Honduras y Colombia, quienes están arriesgando sus vidas y están muriendo, incluso, asesinados, por combatir contra redes del crimen organizado”.
Mónica González siempre le resultó incómoda al régimen de Augusto Pinochet. Su carrera periodística fue interrumpida por el golpe militar de 1973, cuando trabajaba en la revista Ahora y en el diario El Siglo. Se exilió en París, donde trabajó como obrera en una imprenta mientras participaba en programas de comunicación para Chile y en una investigación sobre Fuerzas Armadas y derechos humanos. Volvió a Chile en 1978 donde fue fichada como subversiva por la Central Nacional de Inteligencia (CNI).
De regreso al periodismo, con las revistas Cauce y Análisis, publicó varios reportajes e investigaciones periodísticas que le valieron dos condenas en una cárcel de varones y un atentado, al mantener su posición crítica frente a la dictadura. Recordando aquellas épocas difíciles, González resaltó que en lo que va del presente año han sido asesinados 5 periodistas en México, 6 en Honduras y 2 en Colombia “ante un silencio cómplice de la comunidad internacional”.
Para la periodista chilena, que ha sido corresponsal del diario Clarín de Argentina, la revista española Tiempo y la alemana Der Spiegel, entre otros medios, el premio Guillermo Cano es un honor. “Este es un homenaje a todos los periodistas que desde el anonimato y lo público, durante 17 años de dictadura, lucharon incansablemente con su pluma, su micrófono o su cámara, usando todas sus herramientas y talentos por recuperar la libertad en Chile y detener la máquina de muerte. Esos mismos periodistas han continuado laborando por un sistema más pluralista, por construir una democracia que merezca ese nombre. Y eso no ha sido una tarea fácil”.
Respecto a si la hegemonía y uniformidad de los grandes medios puede ser hoy superada por un periodismo independiente que represente los intereses de los ciudadanos, dijo que “ese es un esfuerzo que compete a todos”, sobre todo en lo que respecta a la prensa escrita que es donde es mayor la concentración de la propiedad y la censura que trae amarrada la publicidad. “Hay una falta de decisión en los sectores progresistas para crear un medio viable, según un modelo de negocios adecuado, capaz de hacer un periodismo en profundidad, que se ocupe de los proyectos y las metas ciudadanas. La sociedad es la que tiene que empezar a exigir una mejor calidad de periodismo. Los periodistas estamos dispuestos a hacer un mejor periodismo y con dignidad. Una sociedad democrática requiere de periodistas con dignidad”.
La búlgara Irina Bokova, directora general de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), le entregará el premio el próximo 3 de mayo, fecha en la que se celebra el Día Mundial de la Libertad de Prensa, en la localidad australiana de Brisbane.
Estoy muy sorprendida y emocionada. Recuerdo los días de cárcel, días de mucha oscuridad, nada de eso vale la pena, no hay ningún premio que valga la pena lo que hemos pasado”, precisó, emocionada, González. “Igualmente estoy feliz, porque lo bonito es que son pares míos quienes te premian, eso es lo hermoso”, subrayó.