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Se trata de una Dream Act que busca ayudar a los niños que fueron llevados a Estados Unidos de forma ilegal, pero que “no tienen la culpa”. Quince días después, el gobierno del presidente Barack Obama hace un anuncio muy parecido. Según un comunicado emitido por el Departamento de Seguridad Nacional, la Casa Blanca dejará de deportar a los inmigrantes indocumentados que llegaron al país con menos de 16 años, que no tienen antecedentes criminales y que cumplen con criterios académicos o que sirven en el Ejército. Se calcula que 800.000 jóvenes se beneficiarán con la medida. Ellos tendrán dos años de amnistía y podrán solicitar permisos de trabajo.
¿Una jugada electoral? Para muchos hispanos que con esta medida ven cumplidas algunas de sus reivindicaciones es claro, pues las elecciones serán en cinco meses y ellos podrían inclinar la balanza a favor de Obama, quien presentará hoy la decisión en un acto con parlamentarios hispanos en Orlando (Florida), donde su rival, Mitt Romney, tiene previsto hablar el próximo jueves. Obama ganó cómodamente entre los latinos hace cuatro años. En esta oportunidad muchos se debaten entre votar por él o quedarse en casa, pues sienten que no ha cumplido con su promesa de cambiar la política migratoria. “No es justo expulsar a cientos de miles de jóvenes talentosos que son estadounidenses de corazón» y han hecho contribuciones extraordinarias al país”, aseguró Obama al oficializar la medida.