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«No soy un dictador, soy el presidente«, respondió Obama en rueda de prensa en la Casa Blanca después de que fracasara su último intento de llegar a un acuerdo con los líderes del Congreso sobre la reducción del gasto público.
«En última instancia, si Mitch McConnell (líder de la minoría republicana en el Senado) o John Boehner (líder de la mayoría republicana en la Cámara de Representantes) dicen que se tienen que ir a coger un avión, no puedo poner al Servicio Secreto bloqueándoles la puerta», añadió el presidente.
Obama añadió además, haciendo referencia a la película Star Wars, que no puede hacer como un Jedi y traer a los republicanos al lado luminoso de la fuerza para «convencerlos de que hagan lo correcto».
El presidente aseguró que así es como funciona una democracia y subrayó que ambos líderes son elegidos por el pueblo y tienen sus propias responsabilidades.
Por su parte, Obama dijo que lo mejor que puede hacer es continuar insistiendo en «arreglar la situación» y en explicar qué es lo correcto, «hablar al pueblo estadounidense acerca de las consecuencias de las decisiones que el Congreso está tomando o de su falta de decisión».
Según Obama, los recortes, valorados en más de 85.000 millones de dólares y que se aplicarán paulatinamente en los próximos meses, supondrán la pérdida de 750.000 empleos y la reducción de medio punto porcentual en el crecimiento del PIB.