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El gobierno de Francia firmó el decreto de extradición que devolvería al expresidente Manuel Antonio Noriega a Panamá, su país natal y donde lo esperan cerca de cinco condenas pendientes que podrían traducirse en algo así como 67 años de prisión. Así que probablemente el país centroamericano sea la última escala en el periplo carcelario del exdictador, iniciado en 1990, cuando se entregó a las tropas estadounidenses que invadieron el país para dar con su paradero y castigarlo por haber jugado con fuego.
Antes de ser extraditado a Francia desde Estados Unidos, el 26 de abril de 2010, el gobierno panameño ya había hecho formal la solicitud de tener en su suelo al exdictador. Existen algunos hechos de represión violenta que permanecen impunes desde el paso del exgeneral Noriega por el poder (1983-1989), como la muerte del líder opositor Hugo Spadafora y la desaparición del también contradictor Heliodoro Portugal.
Noriega fue encerrado en una cárcel de Estados Unidos hace 21 años, no por estos cargos sino por ser una persona con dos rostros en el contexto de una lucha entre dos bandos, un espía que trabajaba para los actores enfrentados. Cómo líder de Panamá recibía dinero de los Estados Unidos para controlar el tránsito de la droga que salía desde Colombia y para mantener vigilada a Cuba cuando todavía se hablaba de la Guerra Fría. No obstante, el general, conocido como ‘El hombre fuerte de Panamá’, era ambicioso y llenó sus bolsillos con dinero que el Cartel de Medellín le pagaba a cambio de vigilancia y protección de sus ‘mercancías’.
La situación se hizo insostenible en ese juego peligroso y el presidente George Bush de Estados Unidos ordenó una intervención militar en suelo panameño. Fue condenado en 1992 a 40 años de cárcel por ser cómplice de narcotráfico. Para entonces, Francia comenzaba un proceso por el lavado de cerca de US$3,1 millones, por el que Noriega fue condenado en 1999, en ausencia, a diez años de cárcel.
La buena conducta como reo del exmilitar, que hoy cuenta con 77 años, le ha valido considerables reducciones en sus condenas. Su extradición desde París a Panamá espera ahora la autorización de un juez de ejecución de penas. La ley panameña otorga el beneficio de prisión domiciliaria para mayores de 70 años. No obstante, el actual mandatario, Ricardo Martinelli, ha asegurado que Noriega no gozará de ningún beneficio.