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Obama busca evitar su ‘Katrina’

El presidente de Estados Unidos viajó a Louisiana. Busca reivindicar su liderazgo frente a la peor catástrofe ambiental en la historia de ese país.

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Es el derrame de petróleo más grave de la historia. Más de 260.000 barriles del crudo se han vertido en las aguas del Golfo de México. Y, mientras se confirmaban estas cifras y la multinacional petrolera British Petroleum (BP) enviaba mensajes ambiguos con respecto al éxito de la operación para frenar el vertido, el presidente de Estados Unidos viajaba el viernes a la costa del estado de Louisiana, para demostrarles a sus críticos que está al frente de la situación.

Obama caminó por las playas de Fourchon, adonde ya llega la mancha de petróleo emanada desde el pozo petrolero, localizado a 1,6 kilómetros de profundidad y a 60 kilómetros de la costa, donde explotó el 20 de mayo la plataforma de extracción Deep Horizon.

El presidente estadounidense está en una situación difícil. El jueves, en una extenso discurso, aseguró que desde el primer día está a cargo de la operación para frenar el vertido. Sin embargo, la Casa Blanca depende de los conocimientos técnicos de la BP que, 24 horas después de iniciada la operación “top kill”, que buscaba taponar la grieta con una mezcla de materiales que incluía basura, caucho y cemento, la multinacional no se atrevía a cantar victoria.

“Ellos han logrado detener los hidrocarbonos y el crudo con la ‘mezcla’”, dijo este viernes en la mañana el almirante Thad W. Allen, comandante de la Guardia Costera en la zona y quien está encargado de supervisar las labores. “El verdadero reto es introducir suficiente mezcla dentro del pozo para mantener la presión y poder poner cemento encima de todo”, dijo.

Para la Casa Blanca, el asunto se está volviendo crítico. Obama realizó una campaña electoral donde hizo fuertes críticas a las políticas energéticas y medioambientales de la administración de George W. Bush, y abogó por la búsqueda de combustibles verdes. Sin embargo, muchos críticos aseguran que el derrame del Golfo es una muestra de que su administración no hizo suficiente para desmarcarse de las políticas republicanas. Según un informe publicado el viernes, por el periódico The Nation, el Servicio de Administración de Minerales (MMS, por sus siglas en Inglés), ente encargado de expedir las licencias de exploración y extracción de crudo, falló a la hora de hacer cumplir las normativas de protección ambiental y continuó expidiendo licencias de exploración, incluyendo un proyecto en el Ártico, que esta semana fue suspendido por la Secretaría del Interior de la Casa Blanca.

De hecho, el jueves pasado, durante la audiencia en la Cámara de Representantes, el secretario de Interior norteamericano, Ken Salazar, reveló que Liz Birnbaum, directora de la MMS, había presentado la renuncia. En esa misma audiencia, Salazar anunció la suspensión de los planes de exploración de Shell Oil Co en el mar de Beaufort, Alaska, que hasta hace pocas semanas habían sido aprobados por la oficina de Birnbaum.

La prensa norteamericana ya comienza a comparar el desastre del Golfo y las acciones de la Casa Blanca con el huracán Katrina y la lenta reacción que entonces tuvo la administración Bush para acudir a asistir a los habitantes de Nueva Orleans.

La BP asegura que hay que esperar otras 48 horas para confirmar la contención definitiva del derrame. “No sabemos si podremos vencer al pozo”, dijo al programa Today Show, Tony Hayward, presidente ejecutivo de la multinacional.

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