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La resolución contó con el respaldo unánime de los quince miembros del máximo órgano de la ONU, que expresaron su preocupación por el continuo deterioro de la situación en el país africano y en las aguas internacionales frente a su litoral.
El texto “llama a todos los Estados interesados en la seguridad de las actividades marítimas a participar activamente en la lucha contra la piratería en alta mar frente a las costas de Somalia, particularmente mediante el despliegue de navíos y aviones militares”.
La resolución 1.838 fue redactada por Francia y copatrocinada por varios países, entre ellos España, algunos de los que están involucrados en la vigilancia de las rutas marítimas en esa zona del Golfo de Adén.
Permite el “uso de los medios necesarios, de acuerdo al derecho internacional” para combatir “los actos de piratería”, al tiempo que precisa que esa autorización se limita a las aguas frente al litoral somalí.
El texto “condena y deplora todos los actos de piratería y robo a mano armada en el mar contra barcos que navegan frente a la costa de Somalia”.
También señala que los piratas “representan una grave amenaza” para los buques que transportan a Mogadiscio la ayuda humanitaria de las Naciones Unidas de la que dependen unos 3,5 millones de somalís víctimas del conflicto interno que sufre su país intermitentemente desde hace casi dos décadas.
Esta nueva resolución se suma a la adoptada en junio por el Consejo de Seguridad, en la que se que autoriza a navíos de guerra extranjeros a penetrar en aguas somalís en persecución de piratas, previo consentimiento de las autoridades del país.
Las víctimas más recientes de la piratería en el Golfo de Adén son los 21 tripulantes del carguero ucraniano “Fania” que se encuentra desde el pasado 25 de septiembre en manos de un grupo de hombres armados que exige un rescate de 20 millones de dólares.
El barco secuestrado, que transportaba a Kenia 33 carros de combate y diverso material militar, se encuentra rodeado por navíos de guerra estadounidenses que impiden su desvió al litoral somalí y a la espera de las negociaciones entre los piratas y el armador.
En los últimos dos meses, cerca de una veintena de barcos han sido secuestrados en el Cuerno de África, donde a lo largo del presente año al menos 55 embarcaciones han caído en poder de piratas fuertemente armados.