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El vuelo 3407 de Continental Airlines despegó a las 9:20 de la noche del aeropuerto Newark Liberty, en Nueva Jersey. A bordo iban cuatro miembros de la tripulación, un piloto retirado y 44 pasajeros. Durante una hora el vuelo fue normal, pero a las 10:20 p.m. la torre de control del aeropuerto internacional de Buffalo Niagara, donde iba a aterrizar, perdió contacto.
Los controladores llamaron a otras aeronaves cerca de la zona en donde el avión perdió comunicación con ellos, pero ninguno vio el aparato. Minutos después se conoció que el turbohélice se había precipitado a tierra. “El avión cayó en picada sobre una casa de Clarence, una zona residencial de Búfalo”, informaron horas después los servicios de emergencia. Todos los ocupantes del avión murieron, así como una de las tres personas que había en la casa en el momento de la colisión. Las otras dos sólo sufrieron heridas leves.
Entre las víctimas está Beverly Eckert, viuda de una víctima de los ataques del 11 de septiembre en Estados Unidos. Su marido, Sean Rooney, murió en el World Trade Center y ella se había convertido en una personalidad prominente de Voces del 11-S, un grupo que proporciona servicios a los afectados por la tragedia y que promueve reformas políticas para prevenir el terrorismo.
“Fue un gran estruendo (…), al principio pensé que se trataba de un pequeño terremoto”, relató Keith Burtis, uno de los vecinos de la zona, quien narró que se dirigía a hacer unas compras cuando escuchó un tremendo impacto. “Luego se vio una gran humareda y fuego, pero los servicios de bomberos llegaron rápidamente”, agregó Burtis.
Se trata del segundo accidente aéreo que ocurre en el estado de Nueva York en menos de un mes. El pasado 15 de enero el piloto de un Airbus-320 se vio obligado a realizar un acuatizaje de emergencia en el río Hudson, situación que no dejó víctimas.
Según reportaron los servicios de emergencia, la tragedia pudo haber sido mucho mayor, ya que el aparato cayó en un área muy poblada de Búfalo. Sin embargo, las autoridades manejan la hipótesis de que el avión maniobró para causar el menor daño posible. Las cajas negras fueron halladas ayer en medio de los escombros y las autoridades creen que en cuestión de días se conocerán las causas de este accidente.
El avión, un Dash 8 Q400, fue fabricado en Canadá por la empresa Bombardier. Dicha aeronave fue hecha para recorridos cortos y fue vendida a varias empresas del mundo. Sin embargo, en 2007 la compañía aérea escandinava SAS anunció que dejaría de utilizar este modelo por no confiar en su seguridad, tras una serie de averías en el tren de aterrizaje en tres de los 27 aviones de su flota. Bombardier envió un equipo de expertos para analizar las causas del accidente.