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De la carta aún no se conocen detalles. Su contenido no ha saltado a la luz pública, pero desde ya parece insuficiente. Tampoco se sabe si hay posibilidad de concertar unos mínimos que permitan reactivar los diálogos de paz entre Israel y Palestina entre sus dos representaciones. Lo cierto es que al menos con esta carta, entregada por el gobierno israelí al presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abás el sábado, aún no se puede lograr un avance importante.
Isaac Moljo fue el enviado de Israel, el portador de la carta firmada por el primer ministro de su país, Benjamin Netanyahu. Se reunió en Ramala con Abás y al final de ese encuentro un comunicado firmado por las partes decía lo siguiente: “Israel y la Autoridad Palestina están comprometidos a lograr la paz y las partes esperan que el intercambio de cartas entre el presidente Abás y el primer ministro Netanyahu haga avanzar hacia este objetivo”.
Hasta entonces todo parecía ir por buen camino. Moljo había llegado a Ramala para llevar la respuesta de Netanyahu a una misiva enviada por Abás el pasado 17 de abril. La comunicación del líder palestino pedía retomar los diálogos de paz suspendidos desde septiembre de 2010, cuando Tel Aviv decidió levantar la moratoria para construir edificios israelíes en los territorios en disputa entre las partes.
De hecho, la carta de Abás pedía a Netanyahu centrarse en la paz a partir de la condición de que cesaran las construcciones en Cisjordania y Jerusalén Este y que se entrara a debatir la posibilidad de la instauración del Estado palestino basado en las fronteras de 1967. Esta fue la versión entregada a la prensa por fuentes palestinas cercanas a las negociaciones.
Sin embargo, la respuesta de Netanyahu no colmó las expectativas del presidente de la Autoridad Palestina. Ayer, apenas un día después de en encuentro en Ramala, Yaser Abed Rabddo, secretario general de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) aseguró que la carta “no contiene respuestas claras a los problemas que obstaculizan la reanudación de las negociaciones”.
Otra fuente anónima, citada por el periódico israelí Haaretz, afirma que en su postura, Netanyahu muestra su disposición para lograr la paz, pero pide retomar las conversaciones “sin condiciones previas”. En otras palabras, al final de este intercambio de papeles, la eventual reanudación de los diálogos de paz quedaron en el mismo punto muerto que estaban hasta antes del 17 de abril, aunque el hecho de que al menos se hayan activado canales de comunicación pueda significar un paso. El análisis político apunto a que eso está por verse.
Este nuevo capítulo en la larga historia del conflicto palestino-israelí se produce poco más de siete meses después de que la Autoridad Palestina pusiera en marcha una intensa campaña para que el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas la reconociera como un estado en pleno derecho. La espera continúa.