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El partido más importante entre los suníes, liderado por el vicepresidente suní iraquí, Tareq al Hachemi, mostró en un comunicado su “consternación y resentimiento” sobre los hechos ocurridos en el campo de tiro de Radwaniya, 45 kilómetros al sur de Bagdad.
“Pedimos la pena más dura para este soldado de modo que su caso sirva de ejemplo para otros que puedan cometer actos parecidos”, explicó en el texto la formación política.
El Partido Islámico también exigió al Gobierno del chií Nuri al Maliki que tome medidas contra este crimen que supone un “insulto a los musulmanes”.
El soldado francotirador acusado de haber empleado una copia del Corán como diana de tiro para entrenarse con el arma ha sido expulsado de su unidad y enviado de regreso a EE.UU.
Mientras, el mando militar estadounidense en Irak, el comandante Jeffrey Hammond, se ha disculpado oficialmente con los jefes tribales suníes.
Según la prensa iraquí, se han registrado protestas en las inmediaciones de la base militar de Radwaniya, coincidiendo con la visita de una delegación estadounidense que se dirigía al lugar de los hechos con la finalidad de ofrecer sus disculpas.
Un portavoz del Ejército de EE.UU, Bill Buckner, declaró que se iniciará una investigación y aseguró que “las tropas estadounidenses respetan el Islam y el sagrado Corán”.
Por su parte, la Asociación de Ulemas Musulmanes, la institución suní más importante de Irak, ha condenado los hechos y ha advertido de que si éstos no se castigan duramente podrían repetirse, incluso para ser utilizados por los soldados como excusa para “escapar del infierno”, esto es, volver a casa.