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Lo que sucederá este jueves en el Congreso cuando el representante republicano por Nueva York Peter King inicie la comisión de investigación sobre la radicalización de los musulmanes en Estados Unidos retrotrae a los años de la caza de brujas del senador Joseph McCarthy y su Comité de Actividades Antiamericanas. De hecho, las diferentes y numerosas organizaciones musulmanas que se han levantado contra la islamofobia del político le califican ya como El McCarthy del siglo XXI.
King considera que el enemigo está dentro de casa y que la creciente radicalización de los musulmanes nacidos y criados en Estados Unidos es una amenaza que debe ser revisada antes de que sea más tarde. Como presidente del Comité de Seguridad Nacional de la Cámara -cargo al que llegó tras la victoria republicana en las pasadas elecciones legislativas-, King basará su argumentación en dos afirmaciones: que los americanos musulmanes no cooperan ni con la ley ni con el orden a la hora de denunciar actividades sospechosas y que entre el 80% y el 85% de los líderes islámicos son extremistas.
«Todas las acusaciones que hace King son falsas», aseguró el miércoles en rueda de prensa Nihad Awad, director ejecutivo de CAIR (Consejo de Relaciones Americano-Islámicas, en sus siglas en inglés). Awad aportó como fuentes que niegan las acusaciones de King al propio director del FBI, Robert Mueller, y al sheriff de Los Ángeles, Lee Baca. Tanto para Awad, como para el resto de los que comparecieron en la rueda de prensa, lo que el representante republicano está haciendo es demonizar y estigmatizar a toda una comunidad, que en el caso de los musulmanes se eleva a siete millones de personas.
«La actuación de King no es desconocida en la historia de Estados Unidos», explicó Shahid Butter, director del grupo jurídico Bill of Rights. Otras comunidades han sido perseguidas en la historia del país, desde los afroamericanos a los judíos americanos, pasando por los campos de internamiento a los que fueron confinados los japoneses tras el ataque de Pearl Harbor o los comentarios sectarios que se hicieron contra los católicos cuando John Kennedy llegó a la presidencia del país. «King está embarcado en una maniobra política barata que le aporte notoriedad no en conocer la realidad de los hechos», añadió Butter.
King, que ha rechazado la solicitud de participación de 50 organizaciones de la comunidad islámica en las vistas del Congreso, aportará el jueves sus testigos para corroborar su propia versión de lo que está ocurriendo en Estados Unidos. Entre otros testificará ante el comité Zuhdi Jasser, habitual tertuliano de los medios de la ultraderecha.
Más de 50 organizaciones relevantes dentro de la comunidad islámica han ofrecido su participación en las vistas del Congreso, pero King las ha rechazado. De ascendencia irlandesa, el representante republicano no es nuevo en el terreno de la polémica con su defensa en los ochenta y noventa de la lucha armada del IRA, organización terrorista que para el político es comparable al Congreso Nacional Africano de Nelson Mandela.