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La representación siria, tanto del gobierno como de la oposición, es un aspecto central sin resolver y que entraba la convocatoria a la conferencia internacional para detener la guerra en este país, que este miércoles ha sido oficialmente postergada de junio a julio.
El representante especial de la ONU y la Liga Árabe para Siria, Lajdar Brahimi, lo confirmó así tras una reunión con altos representantes de la diplomacia de Rusia y Estados Unidos, de los que partió la iniciativa para esa conferencia de la paz.
«Es embarazoso para nosotros que no seamos capaces de realizar esa conferencia ya», reconoció el diplomático ante la prensa.
Como razón principal mencionó que «las delegaciones sirias todavía no han sido formadas», de modo que se desconoce si serán mutuamente aceptables.
«La oposición no ha completado su trabajo para esta conferencia», señaló Brahimi, quien enseguida admitió que mientras la oposición al régimen sirio no esté lista para participar en ese encuentro «todo lo que podemos hacer es esperar».
La de este miércoles fue la primera reunión entre EE.UU., Rusia y la ONU de preparación de la conferencia, para la que todavía quedan muchos aspectos fundamentales por resolver, lo que llevó a que las tres partes reconociesen que no podrá tener lugar este mes, conforme al deseo que había expresado el presidente estadounidense, Barack Obama.
Brahimi dijo que todos trabajan para que la conferencia -en la que está previsto que representantes políticos del gobierno y de la oposición siria se sienten por primera vez alrededor de una mesa de negociaciones- tenga lugar antes posible, no antes de julio en todo caso.
«Las delegaciones sirias todavía tienen que formarse», indicó el mediador, quien reemplazó en esta misión al exsecretario general de la ONU, Kofi Annan, quien la abandonó ante el fracaso de sus esfuerzos por promover el diálogo entre las partes del conflicto sirio.
La guerra civil siria, que estalló hace más de dos años tras la violenta represión de manifestaciones populares prodemocráticas, ha causado unos 80.000 muertos, más de cuatro millones de desplazados internos y llevado al éxodo a 1,6 millones de sirios, además de destruido el tejido socioeconómico del país.
Para Brahimi, un elemento esencial para la celebración de la conferencia es que el régimen y la oposición acepten reunirse «sin precondiciones», a lo cual la oposición no parece por el momento estar dispuesta.
La Coalición Nacional de Siria, uno de los principales grupos de la oposición siria en el exterior, advirtió hace algunos días de que no participaría en la conferencia de paz mientras el ejército sirio -apoyado por la milicia libanesa Hizbulá- no se retirara de la ciudad de Al Quseir, que tras semanas de combates cayó en manos de las fuerzas oficiales.
Con este escenario en el campo de batalla se ve difícilmente que la oposición tenga como prioridad la conformación de su delegación para la conferencia de Ginebra.
La participación de otros países también es una cuestión clave en la que rusos y estadounidenses mantienen divergencias, con los primeros defendiendo -como una cuestión de principio- que se invite a Irán (aliado del presidente sirio), lo que los segundos rechazan.
Washington, en cambio, promueve la asistencia de Catar y Arabia Saudí, considerados como países que apoyan a los rebeldes sirios.
La confección de la lista definitiva de invitados no sirios ha quedado así pendiente para la segunda reunión preparatoria de la conferencia, el próximo día 25.
Por lo pronto se ha conseguido establecer que en los primeros dos días de la conferencia habrá reuniones entre los representantes de los países invitados, del Gobierno sirio y de la oposición.
Los enviados de esos dos últimos se reunirán de forma bilateral en los siguientes días en un proceso en el que Brahimi actuará como «facilitador».
El objetivo mayor de la conferencia -enfatizó el mediador- es que sean las dos partes del conflicto de Siria las que alcancen una «solución política integral», que deberá partir de la constitución de «entidad de gobierno transitoria», con todos los poderes ejecutivos y que conduzca la transición política hasta la celebración de elecciones libres.