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Saakashvili compareció ante la prensa junto al presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, un día antes de que los países de la Unión Europea intenten de nuevo superar su división para retomar las negociaciones sobre un acuerdo estratégico con Rusia.
Estas conversaciones fueron suspendidas el pasado 1 de septiembre por los Veintisiete hasta la retirada total de los rusos de las zonas adyacentes a las regiones separatistas georgianas de Osetia del Sur y Abjasia, donde ahora patrullan observadores europeos.
Por su parte, Durao Barroso defendió que el diálogo con Rusia “no es un regalo” que la UE hace a este país, sino que va en interés de toda Europa, incluida Georgia.
“Eso no quiere decir que debamos pretender que no pasó nada en agosto (cuando se produjo el conflicto) y debemos seguir diciendo a Rusia que hay líneas rojas que no debe cruzar”, añadió.
Barroso se refirió a la cumbre UE-Rusia que se celebrará el 14 de noviembre en Niza (sureste de Francia) como un ejemplo de que el diálogo debe continuar.
Por su parte, Saakashvili insistió en acusar a los rusos de practicar una limpieza étnica y calificó de “criminales” a los dirigentes de Osetia del Sur y Abjasia.
Respondió así a la posibilidad de encontrar representantes de estos territorios en la mesa negociadora que se abrirá mañana en Ginebra para debatir el futuro de la región, aunque después añadió: “cooperaremos con cualquiera”.
Los ministros de Exteriores de la UE acogieron con “satisfacción” la retirada rusa de las zonas acordadas de Georgia, pero varios países pidieron dejar suspendidas las negociaciones con el Kremlin hasta que se despejen los problemas para el retorno a sus hogares de los desplazados por la guerra del pasado agosto.
Barroso calificó de “capital” que los refugiados puedan dejar de dormir en tiendas de campaña antes del invierno.