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El presidente interino de la Cámara de Diputados de Brasil, Waldir Maranhao, anuló hoy el trámite que ha dado lugar al proceso que le puede costar el mandato a la presidenta Dilma Rousseff. La decisión de Maranhao fue adoptada en momentos en que el Senado se apresta a una votación que puede separar a Rousseff del poder durante al menos seis meses y se apoya en supuestas irregularidades observadas en el trámite seguido en la Cámara de Diputados.
De acuerdo con Maranhao, hubo numerosas irregularidades durante la votación del impechament. Por un lado, según su declaración, los partidos no debían votar en bloque, sino que tenían que permitir a sus miembros votar de acuerdo con sus opiniones personales. Segundo, durante la votación hubo pocas referencias objetivas a las acusaciones que se cargaban contra Rousseff (juzgada por haber maquillado las cuentas públicas) y, en cambio, los diputados votaron en razón de otros objetivos que nada tenían que ver con el objetivo del proceso (entre ellos «la familia», «Dios» y «los niños»).
Según el diario Folha de Sao Paulo, la decisión estaría basada en el hecho de que los diputados juzgaron a Rousseff por hechos que no se relacionan con el juicio político y que también se desconocieron formalidades administrativas y políticas a la hora de la votación (que terminó con 367 votos a favor del impeachment y 167 en contra). Aún no son claras las consecuencias de esta decisión. Según la Mesa de la Cámara de Diputados, es imposible recurrir a la decisión ya tomada. Sin embargo, de quedar en firme tal anulación, el proceso contra Dilma Rousseff se caería a pesar de estar ya en el Senado (que votaría este miércoles). Otra posibilidad es que el proceso vuelva a la Cámara de Diputados, según petición de Maranhao, y que reinicie su camino desde allí.
El Gobierno y la Abogacía General del Estado (el organismo que presentó la denuncia para anular el juicio político) han alegado que el proceso para la posible destitución de Rousseff comenzó por una supuesta «venganza» de Eduardo Cunha, presidente de la Cámara de Diputados hasta la semana pasada, un declarado adversario de la mandataria implicado en las corruptelas en la estatal Petrobras. Por su presunta responsabilidad en ese escándalo, la Corte Suprema suspendió la semana pasada el mandato de Cunha y su lugar fue asumido por Maranhao.
La decisión del presidente interino de la Cámara baja, la primera que adopta desde que reemplazó a Cunha el pasado viernes, ha dejado en el limbo la votación que debe celebrar el Senado esta semana para decidir si se abre un juicio con miras a la destitución de Rousseff. Si el pleno del Senado, por mayoría simple entre sus 81 miembros, se inclinara por la apertura del proceso, Rousseff sería separada del cargo durante los 180 días que pudiera durar el juicio y durante ese período sería reemplazada por el vicepresidente Michel Temer.