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Los manifestantes que desde hace días protestan en las calles de la ciudad de Basora, la mayor del sur de Irak, prendieron hoy fuego a varios edificios gubernamentales y sedes de partidos políticos, después de la muerte de seis personas esta semana en choques con las fuerzas de seguridad.
Una fuente de seguridad de Basora dijo a Efe que «los manifestantes enfadados» han incendiado el edificio del Gobierno provincial de Basora donde se realizan las reuniones y la residencia donde el gobernador recibe a los invitados, además de la vivienda del vicepresidente del Parlamento de la provincia, todos ellos en la capital de la región.
También fue blanco de la rabia de los manifestantes la oficina del canal de televisión estatal Al Iraquiya, además de varias sedes de partidos políticos y milicias.
La fuente enumeró las formaciones que fueron blanco de ataques, entre las que destaca la Organización Badr, una milicia chií apoyada por Irán que integra la coalición Al Fath (La Conquista), la segunda más votada en los comicios legislativos del pasado mes de mayo.
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Agregó que las fuerzas de seguridad lanzaron gases lacrimógenos y emplearon cañones de agua para dispersar a los manifestantes, que se contaron por cientos en las calles de Basora esta tarde.
La ONG Centro del Golfo para los Derechos Humanos precisó en un comunicado que el fallecido, identificado como Mohamed Jadim, de 20 años, murió después de que un miembro de las fuerzas de seguridad lanzara un bote de gas lacrimógeno que explotó en su rostro, aunque esta información no ha sido confirmada por fuentes oficiales.
«Una persona murió y 35 resultaron heridas, entre ellas 24 civiles y 11 miembros de las fuerzas de seguridad» en Basora, capital de la provincia del mismo nombre, indicó en un comunicado Seif al Badr, portavoz del ministerio de Salud.
De igual forma, el ministro informó hoy en una rueda de prensa que seis personas han muerto en los pasados tres días, mientras que los centros sanitarios de Basora han recibido unos 75 heridos, de los cuales más de la mitad son civiles y una treintena son agentes de las fuerzas de seguridad.
El primer ministro iraquí, Haidar al Abadi, ordenó a la Policía para que no dispare contra los manifestantes y pidió a los ciudadanos que cooperen con las fuerzas de seguridad y no ataquen las propiedades públicas.
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Por su parte, un activista de la urbe aseguró a Efe que todas las protestas están siendo «pacíficas» y «continuarán hasta conseguir todas las demandas», que incluyen la mejora del suministro de agua, electricidad y de la asistencia sanitaria.
También reclaman que los responsables de la muerte de los manifestantes en las protestas de esta semana rindan cuentas y sean juzgados.
La provincia de Basora es escenario de manifestaciones por la contaminación de los pozos de agua, que ha causado al menos 18.000 intoxicaciones en las últimas semanas, según los datos oficiales más recientes.
La misión de Naciones Unidas en Irak (UNAMI) urgió ayer a las autoridades iraquíes a abrir una investigación para determinar las responsabilidades tras la muerte de los manifestantes y a «evitar el uso desproporcionado, letal de la fuerza» contra ellos.
Por su parte, un activista de la urbe aseguró a Efe que todas las protestas están siendo «pacíficas» y «continuarán hasta conseguir todas las demandas», que incluyen la mejora del suministro de agua, electricidad y de la asistencia sanitaria.