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Dos personas murieron y al menos 50 resultaron heridas cuando las fuerzas de seguridad de Bahréin dispersaron en la noche del miércoles a los manifestantes en el centro de Manama, en una nueva jornada de protesta en la que la oposición chiita exigió la instauración de una monarquía constitucional.
«Dos personas murieron y al menos otras 50 resultaron heridas, de las cuales 10 con heridas graves», dijo a la AFP Matar Matar, portavoz del movimiento Al Wefaq, el principal de la oposición chiita.
Las víctimas, que se suman a otras dos desde el inicio de las protestas el lunes, fueron identificadas como Mahmud Makki Alí, de 22 años, y Alí Mansur Ahmad Khoder, de 52 años, según sus familiares.
Las fuerzas de seguridad, utilizando gases lacrimógenos y balas de caucho, dispersaron en la noche del miércoles a los manifestantes que se habían concentrado desde el martes en la Plaza de la Perla, en el centro de Manama, dijeron a la AFP varios testigos y fuentes de la oposición.
«Atacaron la plaza donde cientos de personas pasaban la noche en tiendas de campaña», relató Fadel Ahmad, de 37 años.
Más de dos mil personas participaron este miércoles más temprano en los funerales de Fadel Salman Matruk, quien murió baleado durante la dispersión de una protesta frente al hospital donde era velado otro manifestante chiita muerto el lunes en otro mitin antigubernamental.
«El pueblo quiere derrocar al régimen», coreaban los manifestantes en la Plaza de la Perla –rebautizada Tahrir (Liberación) como la de El Cairo que fue epicentro de la revolución que provocó la caída de Hosni Mubarak–, retomando consignas de los levantamientos que desde inicios de año derribaron a los regímenes autoritarios de Túnez y Egipto.
El rey, jeque Hamad ben Isa Al Jalifa, deploró el martes la muerte de manifestantes; su ministro del Interior, jeque Rashed ben Abdalah Al Jalifa, también presentó este miércoles sus disculpas y anunció el arresto de dos acusados en las filas de las fuerzas de seguridad.
Pero el jeque Alí Salman, jefe de la oposición chiita, no se dio por satisfecho con esos gestos y reclamó una «monarquía constitucional», con un primer ministro «elegido por el pueblo».
«Reclamamos un Estado democrático, (…) una monarquía constitucional en la que el gobierno sea elegido por el pueblo», declaró el jeque Salman, jefe de Al Wefaq, un partido que ocupa 18 de los 40 escaños de la Asamblea legislativa.
Salman aseguró que no reclamaba «un Estado religioso» y que no había lugar en Bahréin para un régimen inspirado en la República Islámica de Irán, dirigida por el clero chiita.
El portavoz de la Casa Blanca, Jay Carney, advirtió este miércoles que Bahréin debe respetar los derechos de sus ciudadanos a manifestarse pacíficamente.
«Lo que el presidente (Obama) piensa (…) es que Bahréin, como todos los países de la región, debe respetar los derechos universales de sus ciudadanos, su derecho a manifestarse, su derecho a que sus quejas sean oídas», explicó Carney.
Bahréin —aliado de Estados Unidos en el Golfo, donde Washington tiene una base militar estratégica para la región– no ha podido evitar la ola de protestas en el mundo musulmán que exigen cambios, y que también ha llegado a Irán y Yemen.
Bahréin está considerado como el pariente pobre de las otras monarquías petroleras de la región, pues sus reservas de crudo están prácticamente agotadas.
El movimiento de protesta fue convocado por internautas en la red social Facebook para pedir reformas políticas y sociales, directamente inspiradas de los procesos de Túnez y Egipto.
Las reivindicaciones apuntan cada vez más a la caída del régimen: «El pueblo quiere la caída del régimen», «Sentada hasta la caída del régimen», o «Muerte a los Al Jalifa», son algunas de ellas.