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«Que no haya paz para el Gobierno»

Raúl Godínez, vocero de la escuela de los 43 estudiantes desaparecidos en México, no acepta la versión que dice que están muertos y evidencia el hastío con el Ejecutivo.

12 de noviembre de 2014 – 08:13 a. m.
Familiares de los desaparecidos, durante la protesta en el aeropuerto de Acapulco. / AFP
Familiares de los desaparecidos, durante la protesta en el aeropuerto de Acapulco. / AFP
Foto: AFP - RONALDO SCHEMIDT

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Raúl Godínez no tiene reparo si se conoce su nombre o se oye su voz, pero prefiere no enviar su fotografía “por seguridad”. El Espectador lo contactó vía telefónica desde Bogotá y algo en su tono denota cierta desconfianza. Está prevenido. Es el vocero de los estudiantes de la Escuela Normal Rural Raúl Isidro Burgos de Ayotzinapa, México, a la que pertenecen los 43 jóvenes desaparecidos en Iguala (estado de Guerrero) desde el pasado 26 de septiembre, y desde hace unas semanas él y su grupo, relata, han sido blanco de amenazas: en diferentes horas del día, alguien les dice desde el otro lado del teléfono que sería mejor que dejaran de protestar y siguieran su vida de manera tranquila.

No. No van a dejar de protestar. El fiscal general mexicano, Jesús Murillo Karam, aseguró hace días que hay indicios de que los 43 fueron víctimas de un homicidio masivo en los montes de Iguala. Sin embargo, Godínez afirma que los estudiantes no creen esta versión, o no del todo, principalmente porque les resulta imposible entender cómo terminarían sus compañeros muertos si se los llevaron policías en patrullas, sin razón aparente, interceptados cerca de un acto político que lideraba María de los Ángeles Pineda, esposa del alcalde de Iguala, José Luis Abarca, hoy detenido junto con ella y acusado de ser socio del ‘narco’ y autor intelectual de la desaparición, o la masacre.

Entonces pareciera que la verdad permanece oculta debajo de un caudaloso río de suciedad, mientras las familias de los desaparecidos tratan de mantenerse a flote a pesar del dolor. Por eso protestan los estudiantes, apoyados por padres de familia, profesores y organizaciones sociales, por eso se tomaron hace días el aeropuerto de Acapulco, por eso el fin de semana las protestas llegaron hasta el Distrito Federal y por eso ayer fue incendiada la sede del Partido Revolucionario Institucional (PRI, el partido de gobierno) de Guerrero. “Que el Gobierno se atenga a las consecuencias”, dice Godínez. 

¿Cómo toman la versión de la Fiscalía sobre el posible homicidio de 43 de sus compañeros?

En lo que dijo Murillo hay muchas contradicciones. Él mismo había dicho que mientras no haya una información concreta no se hará caso a ninguna versión que se dé a conocer. Así que se sigue jugando con los sentimientos de los padres de familia de los 43 chavos que están desaparecidos. Nosotros vemos eso cuando les dicen que ya están muertos, que fueron atados, quemados y enterrados, pero los análisis forenses no lo confirman. Esa misma declaración la hizo el alcalde de Iguala, Abarca, y se nos hizo incoherente, porque al principio decían que él no quería declarar, pero resulta que era el mismo Gobierno el que no quería que él declarara. Otra cosa: es muy grande el desinterés que está mostrando el presidente de la República (Enrique Peña Nieto) al irse de gira por China y Australia para supuestamente dar un nuevo rumbo al pueblo mexicano. El pueblo mexicano está pendiente de los 43, pero a él le interesa que el pueblo mexicano siga en la pobreza.

Ustedes han dicho que su protesta es pacífica, pero la protesta en Acapulco terminó en disturbios. ¿Qué pasó?

Ortega (Rogelio Ortega, gobernador de Guerrero) nos mandó un mensaje antes: que fuera una marcha pacífica, porque si no nos iban a reprimir. Él no quería que hubiera ninguna marcha violenta, solamente marchas pacíficas, y garantizaba un diálogo con nosotros, pero en ningún momento podríamos tenerlo porque allí estaban los antimotines. Varios de nuestros compañeros, entre ellos me incluyo, estamos golpeados. Dice la consigna zapatista: si no hay justicia para el pueblo, que no haya paz para el Gobierno. 

¿Hasta cuándo seguirán protestando?

Esto va a seguir hasta que nos entreguen a nuestros 43 compañeros. Que se haga justicia con los tres compañeros caídos en el operativo que se los llevaron y así mismo que se indemnice económicamente a sus familias.

¿Ustedes aún tienen la esperanza de encontrar a los 43 con vida?

Hay argumentos para tenerla. Se los llevaron vivos, tenemos evidencia de cuando los estaban subiendo a las patrullas municipales y federales, tenemos las matrículas de esas patrullas. Vivos se los llevaron y vivos los queremos.

¿Qué pasaría si los análisis forenses concluyen que los restos hallados en los montes sí corresponden a sus compañeros?

Ya tenemos posturas claras para actuar bajo esa información. También hay una postura definida si se encuentra a los compañeros vivos. Pero mientras no haya claridad, seguiremos en la protesta.

¿Y cuáles son esas posturas?

Esa es información confidencial. No la podemos dar a conocer.

¿Qué amenazas han recibido por protestar? ¿Los amenazan los narcos?

Nos amenazan los narcos y el mismo Gobierno. Hay que recordar que este es un narcogobierno. Nosotros, estudiantes, que protestamos, recibimos amenazas de muerte. Nos han amenazado vía teléfono. Hace una semana, a unos compañeros de la normal los llamaron, los intimidaron y los interrogaron. Nos dijeron que le bajáramos, pues, que le bajáramos a los huevos, perdón por la palabra, pero esa fue la que utilizaron ellos. Que le bajáramos a las ganas, que nos iba a cargar la chingada. No decían quiénes eran, simplemente daban el mensaje. Las llamadas aparecían como número desconocido.

Usted dice que no van a dejar de protestar y que habrá consecuencias. Hay estudiantes que ya piden la renuncia del presidente… ¿Cuáles son las pretensiones del movimiento?

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Exactamente, debe renunciar. Es que no es sólo Ayotzinapa. Es todo el pueblo mexicano el que está inconforme por lo que está haciendo Enrique Peña Nieto. Nosotros lo caracterizamos como un carnicero de hace tiempo, pues como gobernador del estado de México también tuvo un largo expediente. Nosotros exigimos además, como normalistas rurales, que no siga el hostigamiento contra el movimiento.

¿Considera que el hecho de ser normalistas de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa tuvo que ver en la desaparición? ¿El hecho de que sea justamente esa escuela pone un ingrediente adicional en la historia?

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Sí. Al Gobierno no le conviene tener una normal rural. Somos estudiantes con una consciencia, que estamos despertando al pueblo mexicano para que no se deje llevar por lo que hace el Gobierno.

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