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“Pedimos encarecidamente abstenerse de viajar a Fukushima. Hemos habilitado los aeropuertos de Narita y Haneda para que eviten por todos los medios ir a esta prefectura”, decía un comunicado del gobierno japonés, que a su vez recomendó ampliar la zona de evacuación a un radio de 30 kilómetros de la central nuclear de Fukushima (hasta el martes eran 20 kilómetros) o ubicarse en refugios cubiertos o en casas herméticamente cerradas. “No salgan de sus casas y cierren bien las ventanas”, recomiendan.
La situación más grave parece concentrarse en los reactores 2 y 3 de esa central, que entró en una fase crítica luego de una explosión que, además de dañar el edificio de la unidad 2, parece haber afectado el sistema de contención. Una muestra de las dificultades que vive Japón fue el discurso del emperador Akihito, quien en un hecho inusual se dirigió a los japoneses para advertirles sobre el carácter “imprevisible” de la crisis nuclear.
La compañía eléctrica que gestiona la central, Tepco, reconoció que su estado es “crítico” mientras una nube de humo blanco comenzaba a salir del edificio del reactor 3, el único de la planta en el que se utiliza plutonio, mucho más nocivo que el uranio.
Incluso el portavoz del gobierno, Yukio Edano, quien ha sido muy prudente en sus declaraciones, reconoció la emergencia e indicó que el recinto del reactor 3 pudo haber sufrido averías. El funcionario informó que la fuerte radiactividad en la planta impidió que los helicópteros se acercaran al reactor 4 para tratar de enfriarlo echándole agua.
Según Gregory Jaczko, jefe de la Comisión Reguladora Nuclear estadounidense (NRC), la piscina de almacenamiento de combustible usado del reactor 4 no tiene más agua, lo que genera niveles de radiación “extremadamente altos”. El experto explicó que hay problemas en cuatro reactores de la central nuclear y que es imposible enfriarlos porque los técnicos no pueden acercarse. “Creemos que cerca de la planta de reactores hay altos niveles de radiación”, aseguró Jaczko. Según el director general de la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA), Yuyika Amano, el nivel de radiactividad en torno a los reactores era de 30 a 1.000 millisieverts. Observaciones médicas comprueban un aumento de casos de cáncer a partir de dosis de 100 millisieverts. Ante la situación, Estados Unidos recomendó a sus ciudadanos que viven en un radio de 80 kilómetros de la central nuclear de Fukushima abandonar la zona.
Tokio, sin gente
No son los únicos que han abandonado la zona y las prefecturas vecinas. Muchos habitantes de Tokio se fueron para Osaka, al sur del país, que ayer anunció que no da abasto: sus hoteles están llenos y las casas no pueden albergar a toda la gente que está llegando. Para tratar de frenar el éxodo, las autoridades niponas informaron que los vientos están soplando hacia el Pacífico, dispersando en esa dirección la radiactividad. Países vecinos como China y Rusia e incluso Estados Unidos tienen expertos trabajando las 24 horas del día para vigilar si se presenta un cambio en la dirección del viento. Pero los habitantes de Corea del Sur y China no se fían de la información y siguen haciendo malabares para conseguir las pastillas de yodo, sobre las cuales los laboratorios ya anunciaron están agotadas.
Los héroes de Fukushima
Mientras tanto, la atención del mundo se centra en los 50 trabajadores de la central nuclear de Fukushima. Estos hombres, considerados unos héroes por la población, están arriesgando sus vidas para tratar de reparar los problemas provocados por el terremoto y el tsunami. Las distintas explosiones y los incendios han provocado peligrosos niveles de radiación. “La gente que trabaja en estas plantas está luchando sin huir. Sólo puedo rezar por la seguridad de todos”, escribió Michiko Otsuki, un empleado de la central nuclear de Fukushima 2, en la red social japonesa Mixi.
Se agota yoduro de potasio
El principal fabricante estadounidense de tabletas de yoduro de potasio, Anbex, se quedó sin existencias tras la masiva demanda que generó la crisis nuclear en Japón. Anbex recibió miles de órdenes de su medicamento Iosat —que protege contra la radiación, porque satura la tiroides y bloquea la ingestión de yodina radiactiva, una sustancia altamente cancerígena que puede emanar de una central nuclear al producirse un accidente—. La demanda viene principalmente de la costa oeste de EE.UU., Japón, China, Malasia y Corea. Ante la compra masiva del medicamento, la Organización Mundial de la Salud advirtió que es necesario consultar al médico antes de tomar las pastillas de yoduro.
El mal clima dificulta las tareas de rescate
A pesar de que dicen que la “esperanza es lo único que se pierde”, con el transcurrir de las horas hay mayor dificultad para encontrar sobrevivientes entre los escombros de las provincias de Iwate, Miyagi y Fukushima, las más afectadas por el terremoto y el posterior tsunami.
Además, las bajas temperaturas, que rondan los cinco grados bajo cero, y el temporal de nieve que azotan la región nororiental del país han dificultado las labores de rescate y hasta han llegado a amenazar a los supervivientes, quienes carecen de electricidad para encender las calefacciones y de mantas para abrigarse. La magnitud del desastre hizo que, por primera vez en sus 22 años de reinado, el emperador Akihito se dirigiera a la nación para pedir calma y fe.
De momento, el balance de la tragedia asciende a 4.255 muertos, 8.194 desaparecidos, 26.000 personas rescatadas, 80.000 edificios y viviendas destruidas y más de medio millón de evacuados que viven en cerca de 2.500 refugios temporales.
Japón recibe donaciones para víctimas de la tragedia
A raíz de la dimensión de los desastres ocasionados por el tsunami que azotó el pasado viernes el nororiente de Japón, diferentes organizaciones han abierto múltiples canales para recibir donaciones.
En ese sentido, la Cruz Roja Internacional abrió la cuenta corriente Nº 8047670, sucursal Ginza del Banco Sumitomo Mitsui Banking Corporation. Las personas que quieran colaborar deberán tener en cuenta estos datos: código SWIFT: SMBC JP JT; nombre del beneficiario: The Japanese Red Cross Society; y la dirección del beneficiario: 1-1-3 Shiba-Daimon Minato-ku, Tokyo Japón.
En tanto, la embajada japonesa en Colombia puso a disposición la cuenta corriente Nº 007–42962–4 del Banco Helm, con el fin de recibir sus aportes. El campo del nombre del beneficiario deberá ser completado con Embajada del Japón.