Publicidad

Relato de una colombiana desde Nepal

Valentina Ramírez está en Lumbini, considerado el lugar de nacimiento de Buda. A ocho horas de Katmandú esta joven le contó a El Espectador cómo viven los habitantes de Nepal la tragedia.

Foto: EFE - SEDAT SUNA

Escucha este artículo

Audio generado con IA de Google

/

Mientras Nepal corre contra el tiempo para rescatar a los miles de sobrevivientes que todavía están debajo de toneladas de escombros, la ayuda comienza a llegar a algunas de las zonas más destruidas. El balance oficial de víctimas es por ahora de más de 5.000 víctimas, 10.000 heridos y miles de desaparecidos. Según reportes de prensa, miles de familias en Katmandú, capital nepalí y una de las zonas más destrozadas, empezaron a abandonar la ciudad por la difícil situación (no hay comida ni agua) y el temor por las constantes réplicas. En Katmandú, miles de personas empezaron a salir de la ciudad en autobuses abarrotados con gente sentada en el techo que querían volver a sus pueblos de origen. También se veían largas colas en las gasolineras y los supermercados, tomados de asalto para hacerse con productos básicos como arroz o aceite para cocinar. Las personas que decidieron quedarse en Katmandú durmieron a la intemperie en tiendas improvisadas porque han perdido sus casas o por el miedo a las réplicas si vuelven a sus hogares. «Llevamos aquí tres días, viviendo debajo de lonas. Contamos cada bocado, cada gota de agua», dijo Rama Shrestha, una ama de casa de 28 años instalada a la intemperie con su hijo de cinco años. «Y encima ahora se pone a llover. ¿Qué podemos hacer, dónde podemos ir? Estamos demasiado asustados para volver a casa», afirma. El Fondo Central de la ONU para la Acción en Casos de Emergencia (CERF) puso este martes a disposición este martes 15 millones de dólares (13,7 millones de euros) para financiar la ayuda humanitaria. Washington ya ha prometido 10 millones de dólares, Japón 8 y Australia otros 4,7 millones. Los hospitales y las morgues de la ciudad están llenos y los médicos trabajan sin descanso para atender a las víctimas, muchas de ellas traumatizadas o con fracturas múltiples.  Desde Lumbini La situación en otras zonas más alejadas del epicentro del terremoto es menos grave. Valentina Ramírez, una joven colombiana, que llegó a Nepal el 14 de abril para iniciar un curso de meditación que duraría diez días, cuenta qué se vive desde ese lugar, considerado el sitio de nacimiento de Buda hace 2.600 años. “El sábado 25 de abril terminamos el voto de silencio con el que inicia el curso a las diez de la mañana, un ahora antes de que todo empezara. Nosotros sentimos el temblor en el centro de meditación. Los occidentales salimos asustados a espacios libres, casi que bailando con el piso que no paraba de moverse. Alarmados. Una reacción totalmente opuesta a la que tuvieron los nepalíes que nisiquiera se movieron”, cuenta Valentina. “Estudiantes pertenecientes a Médicos Sin Fronteras fueron los que nos contaron la magnitud de todo”, recuerda.  Las autoridades intentan establecer los daños en Lumbini. Hoy todavía no se ha determinado el impacto que el terremoto pudo tener en lugares protegidos por la Unesco. Valentina dice que la destrucción en Katmandú es otra cosa. “Acá sentimos la réplica del domingo, a veces no tenemos luz y a veces tenemos que ir hasta India para buscar algunas cosas”. Confirma que la gran fuente de noticias es Facebook, pues los medios en el país son limitados.  “Muchos hemos querido ir a las zonas más afectadas para dar apoyo humanitario, pero por no pertenecer a ninguna ONG u organización ha sido difícil. No hay rutas de entrada a Katmandú, las carreteras están dañadas y, por tierra, no sale ni entra nada. Desde el aeropuerto de Lumbini solo salen y llegan aviones con ayuda humanitaria”, agrega. Valentina espera que pase la conmoción para determinar qué hacer. “Quiero ayudar, voy a esperar una semana, si no lo consigo me devuelvo a India”. Valentina reconoce el trabajo de la Embajada colombiana en la India y dice que ya son muy pocos los colombianos que permanecen en el país.“Justo ahora están empezando los monzones, hay una fuerte lluvia afuera con fuertes vientos, lo cual implica que las condiciones de Katmandú  deben ser bastante peores”.

Conoce más

Temas recomendados:

 

Comentarios
Sin comentarios aún. Suscríbete e inicia la conversación

Inscríbete a nuestros newsletters

Lo bueno que es estar informado y de una manera diferente desde tu correo electrónico.

Selecciona los newsletters que quieres recibir
Al inscribirte, aceptas nuestros T y C y nuestra Política de privacidad.
Infórmate rápido