Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
/
Muchas son las voces que vaticinan un cambio en las riendas del orden global, a partir de tal hipotética victoria de la izquierda francesa, auspiciando sin reservas una derrota de Angela Merkel en Alemania y la reelección de Obama para finales de este 2012. Nada más lejos de la realidad.
Pese a todo, Sarkozy tiene muchas probabilidades de vencer nuevamente en Francia. Los resultados de esta primera vuelta lo sitúan a 1.5 puntos del candidato socialista, con el 27.1% de los votos, esto es, cuatro puntos menos que en 2007 y con el yugo de ser el primer presidente de la V República que no vence en las elecciones primarias. Sin embargo, tout est possible en France.
La clave reposa en la capacidad que Sarkozy tenga de recuperar-movilizar los votos perdidos en detrimento del ultraderechista Frente Nacional, que ha obtenido su mejor resultado electoral (17.9%), así como del centrista Bayrou (9.1%).
Tan heterogéneo espectro ideológico a movilizar obliga a superar las categorías izquierda/derecha, en pos de otros conceptos encontrados como fortaleza/debilidad, y que han sido utilizados por el candidato conservador en estas semanas. Así, es de esperar que los temas que agitan y contribuyen al mayor encono social hagan acto de presencia en estas semanas previas a la definitiva y segunda vuelta.
El discurso conservador, a la hora de conseguir apoyos en Francia, se ha desenvuelto con mayor facilidad que el proveniente de la izquierda. Poniendo en el disparadero el problema del desempleo, de la inmigración o del control de fronteras ha tendido a construir identidades enfrentadas que, instrumentalizadas para la causa, movilizan al electorado frente a la indiferencia; si bien a costa de una mayor polaridad y fragmentación social. Claro está, esto no lo es todo, pero si puede ser determinante cuando los programas electorales son concomitantes en lo que a agenda económica se refiere.
En la capacidad que Sarkozy tenga para concitar el continuum centro-extrema derecha, y para movilizar los abstencionistas, puede estar la clave. La historia se presenta muy similar a cuando en Estados Unidos, en 2004, George Bush se imponía contra pronóstico al claro favorito de aquel entonces, el demócrata John Kerry. Así, no todo está perdido para Sarkozy.
* Jerónimo Ríos Sierra
Investigador doctorando en Ciencias Políticas y Sociología en la Universidad Complutense de Madrid y Profesor de Periodismo en la UNED.