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La espera terminó. El encuentro de este 2 de octubre en la Universidad Washington en San Luis, Missouri, no será un debate cualquiera. Se espera que sea el más visto en los últimos tiempos en Estados Unidos, aun por encima de los 57 millones de televidentes que atrajo el primer debate presidencial entre los Senadores Barack Obama y John McCain, el viernes pasado.
“Mucho se dijo sobre la importancia de la elección del tiquete vicepresidencial, de si debió ser Hillary Clinton por los demócratas o Mitt Rommey por los republicanos. Por fin llegó la hora de ver si se acertó en la elección, pues a tan sólo 33 días de la elección general y con todo el país observando, un error podría ser fatal”, explica John Nicols, analista de la revista The Nation.
Y no es difícil de pronosticar que esto ocurra. Envuelta en escándalos que van desde una investigación por abuso de poder en el despido de un comandante de la policía de Alaska, junto a un supuesto affair extramatrimonial documentado por la revista The National Enquire, así como su falta de exactitud y elocuencia al abordar la prensa, han puesto a la joven gobernadora en la línea de fuego.
“El hecho de que Palin desconociera en varias entrevistas los objetivos de la doctrina Bush y la guerra preventiva en Medio Oriente, junto al hecho de que dijera que la proximidad de Alaska con Rusia le daban credenciales en materia de política exterior han dejado claro su falta de conocimiento”, añade Nicols.
De igual forma lo entienden muchos republicanos que temen que la efervescencia mediática y de las encuestas sigan bajando por culpa de sus intervenciones. El último sondeo del Washington Post-ABC la deja con 10 puntos menos de favorabilidad. En tan sólo dos semanas pasó del 58 al 48%. “Como republicano que va a votar este noviembre por McCain espero que Palin no deje mal parado al partido en momentos de extrema tensión económica y de política exterior, sobre todo teniendo enfrente a un viejo zorro como Joe Biden”, explica Chris Casaburi, profesor universitario de 45 años, radicado en Westchester, Nueva York. “Me preocupa que Palin contradiga a McCain en público, como lo hizo cuando afirmó que apoyaría incursiones militares en Pakistán”, añade.
Pero no todo es malo para Palin, según Randy Pepple, estratega republicano. Su gestión como gobernadora de Alaska en materia de reforma del estado, política energética y su carisma arrollador le servirán durante el trascendental encuentro. “Entre sus méritos están la reducción en un 35% de la burocracia del estado de Alaska, así como haber acorralado a líderes corruptos de su propio partido”.
Por su parte Biden, curtido en la arena política después de cinco períodos consecutivos en el Senado, no ha estado exento de varios jalones de orejas por parte de la campaña demócrata. Declaraciones como las que dio en Nashua, New Hampshire, al afirmar que Hillary Clinton hubiera sido una mejor fórmula vicepresidencial para contrarrestar el efecto de Palin, son sólo una de sus varias salidas en falso.
“El hecho que Biden haya criticado a Obama por su postura en la crisis financiera de la semana pasada, así como a la publicidad de la campaña demócrata en contra de McCain, dejan en entredicho la cohesión de la formula del partido”, dice Phil Landon, trabajador independiente y padre de dos niñas, quien aún se declara indeciso con miras a las votaciones de este 4 de noviembre.
Por eso habrá que ver cuál de los dos candidatos comete menos errores y logra avanzar en el cometido de cautivar, de una vez por todas, al sector independiente, aquel que parece ser más decisivo que nunca. Biden tiene a su favor su experiencia política y su conocimiento internacional. Palin, carisma y juventud.