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Son 40 años de infortunio

La tragedia de Gaza parece no tener final, al menos no mientras el petróleo sea el motor de la energía mundial. La transición total hacia energías limpias tardará, según los cálculos optimistas de Barack Obama, por lo menos 30 años. Mientras eso ocurre Estados Unidos seguirá necesitando un aliado incondicional en Oriente Medio, aliado que por motivos ideológicos e históricos solamente puede ser el Estado de Israel.

28 de diciembre de 2008 – 06:30 p. m.

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Conquistada militarmente en 1967 y controlada por el ejército israelí desde entonces, la llamada Franja de Gaza nunca fue incorporada al Estado de Israel debido a consideraciones demográficas. En efecto, si sus 1,7 millones de habitantes (hoy sin nacionalidad) se convirtieran en israelíes, los judíos verían peligrar la mayoría religiosa y étnica que defienden celosamente en su Estado.

En 2006 el grupo islámico Hamas ganó las primeras elecciones generales palestinas, avaladas por la UE y la ONU, obteniendo una mayoría del 74%. Según analistas internacionales, el único país que calculó las ventajas de ese triunfo de Hamas fue Israel. En efecto, el triunfo de Hamas permitió a Israel adelantar las acciones diplomáticas y militares que llevaron a la fractura entre Gaza y Cisjordania (entre Al Fatah y Hamas) en junio de 2007, después de 40 años de unión.

Como consecuencia, y debido al control de Hamas, Gaza se vio condenada a un bloqueo que incluye medicinas, comida y combustibles. Asimismo, el Estado de Israel se sintió con la legitimidad de adelantar ataques militares que algunos meses dejan decenas y otros meses cientos de muertos. Ante ese panorama, Hamas ha respondido permanentemente con cohetes caseros, que en los últimos tres años han dejado un total de 6 (seis) muertos israelíes.

La solución a un conflicto de esa naturaleza parece simple en el papel: permitir la autodeterminación de Gaza y Cisjordania, devolver las fronteras israelíes a lo establecido por la ONU en sucesivas resoluciones, derribar el muro que ha usurpado un 36% de nuevas tierras, permitir el normal funcionamiento económico y político de los Territorios Ocupados. Un escenario de esa naturaleza es, sin embargo, imposible en la realidad, debido a la mentalidad de los contrincantes.

Para los israelíes cada acción de Hamas exige una venganza con toda la fuerza de su ejército (que es el cuarto del mundo, con un arsenal que incluya bombas atómicas): Israel cree que así acallará las demandas palestinas. Para el movimiento islámico Hamas, las viudas y los huérfanos son en cambio los motivos principales para continuar con la resistencia armada. Mientras Estados Unidos necesite un socio incondicional en Oriente Medio y dados los contrincantes, no se ve un final posible para esta tragedia que hasta el momento deja miles de muertos palestinos y decenas de muertos israelíes.

Escritor colombiano radicado en Jaffa, Israel.

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