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La medida implica a corto plazo la cancelación de una visita de la flota rusa a Suecia, prevista para inicios del próximo mes, y la suspensión de varias reuniones entre las cúpulas militares de ambos países.
El anuncio se produjo después de una reunión de la comisión de Asuntos Exteriores del Parlamento sueco, que emitió una declaración en la que instó a las tropas rusas a dejar de “desestabilizar” a Georgia a través, por ejemplo, de la destrucción de su infraestructura o del bloqueo de las principales vías de comunicación.
“El plan de alto el fuego debe realizarse de forma inmediata y absoluta. Las tropas rusas deben retirarse a las posiciones anteriores al inicio de las hostilidades y debe permitirse que la ayuda humanitaria llegue a la población civil”, según consta en la declaración.
La comisión califica la incursión rusa de “inaceptable” y de violar el derecho universal de los pueblos.