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La suerte que corrió el avión de Air France, perdido desde el domingo, sigue siendo un enigma. Luego de verificar que los restos encontrados por la Armada brasileña en medio del Atlántico no son del Aribus A300-200, los investigadores buscan pistas que despejen la incertidumbre en la que se encuentran los familiares de los 228 pasajeros. Pero es como empezar de cero. Algunos medios brasileños ya lo habían denunciado. Era muy extraño que las piezas del avión, en caso de que se hubiera hundido en el océano, salieran tan pronto a flote. En otros accidentes, algunas partes han sido encontradas semanas o meses después del siniestro.
Sin embargo, todo apunta a que el avión tenía fallas técnicas. El propio fabricante de la aeronave advirtió a las aerolíneas que usan el modelo accidentado, el A330, que deben comprobar el funcionamiento de los indicadores de velocidad, con lo que admite tácitamente que un error en estos sistemas, como sugerían algunas de las hipótesis, había estado entre las posibles causas del accidente.
La atención está puesta en la comparecencia que los responsables del BEA (Organismo de Investigación y Análisis) tendrán este sábado en Le Bourget, a las afueras de París, en la que se esperan nuevos detalles sobre el siniestro. Aún sin datos más concretos, el gobierno francés admitió que hasta el momento no se sabe qué fue lo que pasó con el vuelo 447 de Air France.