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Como una evocación del mundo futurista de la novela 1984, donde existen ministerios del Amor, de la Abundancia y de la Verdad, el gobierno de Japón sigue el ejemplo del Reino Unido y acaba de crear un Ministerio de la Soledad. Pero, al contrario de la distopía de George Orwell, donde el Ministerio del Amor tortura a sus ciudadanos para inculcarles afecto por su líder supremo (y el de la Verdad divulga sus mentiras), el nuevo ministerio nipón tendrá la misión de combatir el aislamiento de su población. (Recomendamos más columnas del autor sobre Japón).
La soledad fue señalada como una de las principales razones de los casi 21.000 suicidios japoneses registrados en 2020, en el primer aumento en una década y que tuvo como trasfondo el confinamiento y la distancia social impuestas por la pandemia.
El encargado de la nueva cartera, Tetsushi Sakamoto, actual ministro de la Revitalización de las Regiones, deberá cuantificar la soledad y tomar medidas para reducir un mal creciente cuyo impacto en la salud ha sido equiparado a la obesidad y el tabaquismo. Alarmado por una estadística según la cual nueve millones de ingleses subsisten sin apenas contacto humano, el Reino Unido creó su Ministerio de la Soledad en 2018.
Ese mismo año, el Instituto de Investigaciones Mizuho recomendó al gobierno japonés crear un ministerio “para la gente sola”, que velara además por las madres solteras y las personas obligadas a vivir en ciudades distintas separadas de su familia por el trabajo.
Pese a su tradición agrícola de trabajo en grupo y en medio de la hiperconectividad que propicia la tecnología, la sociedad japonesa ha convertido sus solitarios en una importante categoría de consumidores. Los libros que elogian la soledad son superventas, los supermercados venden porciones individuales de todo y muchos restaurantes sirven cenas para los “honorables solitarios” en mesas situadas fuera del campo visual de las parejas de enamorados.
Debido a los progresos de la medicina y al aumento de la longevidad, en décadas recientes está aumentando la cifra de ancianos solitarios cuya defunción solo se conoce por el estado de descomposición del cadáver.
La perspectiva de ser hallada demasiado tarde llevó a una señora mayor que conozco a contratar un servicio que, además de entregar almuerzos a domicilio a las personas solas, confirma que siguen vivas. Asegura que es ideal para ella pues tiene prometidos sus órganos a un hospital de donaciones que le exige ser ingresada dentro de las 24 horas posteriores a su deceso. Cuando la llamé a preguntarle su opinión sobre el nuevo ministerio lo descalificó como una maniobra publicitaria del actual gobierno.
Su suspicacia quedó reforzada con un titular de la web financiera MarketWatch que decía: “Dos años después de la creación del Ministerio de la Soledad, los ingleses siguen solos”.
* Periodista y documentalista colombiano radicado en Japón.