
Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
/
Cada cuatro años, los Scouts estadounidenses viajan para encontrarse en el jamboree nacional, un campamento multitudinario al que viajan niños y jóvenes de todos los rincones del país. Como todos los años, el escenario de la reunión fue un lote adquirido por la organización en Virginia Occidental pero en esta ocasión había algo diferente. En medio de las previsiones normales para un evento de esta envergadura, con casi 40 mil asistentes, saltaban a la vista las recomendaciones poco comunes.
Además de usar bloqueador solar y mantenerse bien hidratados, la página oficial del evento recomendaba a los asistentes “asegurarse de que cualquier reacción a la intervención presidencial sea, como lo dice la Ley Scout, amigable, cortés, amable”.
Donald Trump se convirtió este lunes en el octavo presidente de Estados Unidos en asisitir a un Jamboree Scout. Su presencia explicaba que los organizadores del evento hayan sido enfáticos cuando dijeron que se debía evitar a toda costa que los asistentes gritaran arengas como “construye el muro” o “enciérrenla”, en referencia a Hilary Clinton, los mismos cantos con los que Trump era recibido por sus simpatizantes durante la campaña presidencial.
“¿Quién carajos quiere hablar de política?”, dijo Trump al comienzo de un discurso que, contrario a lo que prometió, terminó teniendo un claro tono porselitista. Como de cosntumbre, atacó a los medios de comunicación, saludó a los asistentes provenientes de los estados donde ganó en las pasadas elecciones y amenazó con despedir a Tom Price, secretario de salud, si no lograba que el Senado vote su reforma a la salud.
También aprovechó la oportunidad para lanzar dardos contra Barack Obama que, aunque a diferencia de Trump sí hizo parte de los Boy Scouts, jamás pudo asisitir al jamboree durante su paso por la Casa Blanca.
Según miembros de la organización contactados por este diario, todos los presidentes estadounidenses son nombrados miembros honorarios de los Boy Souts. “Cada presidente en la historia de nuestro jamboree ha sido invitado al evento y en el futuro cada nuevo presidente seguirá siendo invitado. Los Boy Scouts de América es una organización civil, no política, y siempre apoyará al presidente”.
La participación de Trump en la reunión causó la indignación de muchos padres de familia que se expresaron en contra de la organización a través de las redes sociales.
“Como ex Scout estoy más que indignado con el hecho del que el Jambory se haya convertido en un mitin político. Si no se condena la conducta del presidente (que incluye bulling, el uso de apelativos e insultos) en términos claros y fuertes, sabré que no hay espacio para mis dos hijos dentro de los Souts”, escribió en Facebook uno de los muchos padres irritados.