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Si hay algo que no le hace falta al presidente estadounidense Donald Trump es dinero, y, por ello, antes de comenzar a gobernar, decidió no recibir su paga y prometió donar todo su sueldo presidencial a la caridad. “El dinero no es un problema para mí”, aseguró el empresario en 2016, durante su campaña electoral. Hasta el momento, el jefe de Estado ha cumplido a cabalidad con su promesa, y solo toma un dólar de los US$ 400.000 que le otorga el gobierno por sus servicios, una cifra mínima que por ley tiene que recibir.
Desde luego que las ofrendas de Trump no han pasado desapercibidas. Esta semana, el mandatario ha presumido sus actitudes caritativas desde su cuenta de Twitter, y le ha reclamado a la prensa por no hacer eco de las donaciones que hace. Dos años después de haber ocupado la Casa Blanca, la pregunta es: ¿A dónde se ha ido todo el sueldo de Trump?
Cabe resaltar que Donald Trump no ha sido el único presidente en donar su sueldo como mandatario. El expresidente John F. Kennedy donó los US$ 100.000 que recibió durante su paso por la Casa Blanca a seis organizaciones benéficas, además del salario que recibió durante sus 14 años en el Congreso. También Herbert Hoover, presidente entre 1929 y 1933, le dio su salario a varias organizaciones.
Para algunos analistas, como Rob Goodman, quien fue el escritor de varios discursos del Congreso estadounidense, aunque el gesto de Trump pretende ser positivo, no lo es, pues se viola el principio que garantiza el contrato social entre los ciudadanos y el líder que eligieron, ya que el sueldo presidencial más que un salario es una deuda que adquiere el líder con su pueblo que garantiza el correcto funcionamiento del gobierno y evita así que el presidente busque lucrarse por otras vías. Alexander Hamilton, uno de los padres fundadores de Estados Unidos, dejó clara esta idea en uno de los papeles del Federalista, donde escribe que los presidentes “no pueden debilitar su fortaleza operando en sus necesidades, ni corromper si integridad apelando a su avaricia”, concluyendo que el sueldo presidencial se fija para asegurar la independencia financiera del presidente de fuerzas externas.JFK donated Presidential salary to charities incl. United Negro College Fund, Boy Scouts, Girl Scouts, Federation of Jewish
Philanthropies. — Michael Beschloss (@BeschlossDC) 13 de marzo de 2017
La última donación que hizo el presidente Trump fue de US$ 100.000 al Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos (DHS por sus siglas en inglés), una cifra que equivale a una cuarta parte de su salario anual que es de US$ 400.000. El DHS está compuesto por varias agencias y organizaciones de protección para Estados Unidos y sus ciudadanos como la Guardia Costera, el Servicio Secreto, el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas, la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA) así como los servicios de ciudadanía y migración del país, por lo que los recursos podrían estar destinados a reforzar alguna de estas entidades y seguramente a la lucha por contener el tráfico de personas en la frontera sur del país. Le recomendamos: El lado oscuro de la caridad de Trump
En enero de este año, el Instituto Nacional de Abuso de Alcohol de Estados Unidos también recibió una donación idéntica del presidente para continuar con sus investigaciones sobre el impacto del alcohol en la salud y el bienestar humanos. Trump ha hecho eco en repetidas ocasiones de su dramática relación con el alcoholismo, pues su hermano mayor Freddy Trump murió en 1981 después de luchar con problemas con el alcohol, y a raíz de ese evento, el mandatario asegura que no consume ninguna bebida alcohólica. “Honestamente puedo decir que nunca he tomado una cerveza en mi vida. ¿Te imaginas el desastre que sería si lo hubiera hecho? Sería el peor del mundo”, le confesó el magnate a un grupo de periodistas.
Otras donaciones del presidente se han hecho a departamentos gubernamentales como Transporte, para mejorar programas de infraestructura en el país; Salud y Servicios Humanos, para combatir la crisis de opioides; el Servicio de Parques Nacionales, para el mantenimiento de los parques; y el Departamento de Educación, para promover un campamento de ciencias tecnología, ingeniería y matemáticas. Todas estas donaciones fueron 2017. Las ofrendas del presidente también se han prestado para noticias falsas. En agosto de 2018 se difundió el rumor de que el mandatario dio su salario para reconstruir cementerios militares, algo que era totalmente falso.
En 2018 los cheques de Trump fueron a parar al Departamento de Asuntos de Veteranos -el segundo más grande del país por detrás del Departamento de Defensa- para colaborar con los servicios administrativos de la entidad y con el que se espera establecer un programa para ayudar a veteranos a pasar de la vida militar al sector privado. La otra donación del presidente ese año fue para la Administración de Pequeños Negocios, una agencia del gobierno que brinda apoyo a pequeños empresarios y empresas del país. El dinero, según la administradora de la entidad, Linda McMahon, se usaría en el programa de veteranos Líderes Emergentes.
Pero como dice el dicho: “Dios da, Dios quita”. Mientras Trump se ufana de sus donaciones a diversas organizaciones, él mismo promovió recortes al presupuesto de los departamentos que ayudó. El presidente busca reasignar recursos de sectores como ciencia y educación al Departamento de Defensa y fondos adicionales a su plan de construir un muro en la frontera. Lea también: Le puede interesar: Fiscal de Nueva York acusa a Trump de utilizar su fundación para beneficios personales
En su primera propuesta, Trump recortaba el presupuesto en los departamentos de Estado, Medio Ambiente, Administración de Pequeños Negocios, Transporte, Agricultura, Interior, Vivienda, Trabajo, Educación, Tesoro y Justicia, y se los asignó a Energía, Comercio, Salud, Seguridad Nacional, Defensa, Asuntos Veteranos y a la NASA. Este último sector es importante, si se tiene en cuenta las intenciones del gobierno de crear una nueva fuerza armada espacial.
En la nueva solicitud de presupuesto de Trump presentada el 11 de marzo, la tercera que le envía al Congreso, el presidente busca nuevamente recortes en investigación científica y médica, así como la eliminación de tres programas medioambientales. “Esta propuesta es simplemente absurda y muestra un desprecio total por la importancia de los programas civiles de investigación y desarrollo, ciencia y tecnología”, aseguró Eddie Bernice Johnson, representante a la Cámara demócrata.
Además, para algunos analistas, aunque Trump done todo su salario no llega a cubrir los gastos que le ha dado a la administración. Sus primeras cuatro visitas al resort de Mar-a-Lago, durante febrero y marzo de 2017, les costaron a los contribuyentes cerca de US$13 millones, según un informe publicado por la Oficina de Responsabilidad del Gobierno de Estados Unidos.
En una declaración conjunta, los congresistas demócratas Gary Peters, Dianne Feinstein y Elijah Cummings afirmaron que ese informe era “una instantánea de las decenas de millones de dólares que el presidente Trump gasta para viajar a su resort en Palm Beach, todo a expensas del contribuyente, incluidos los fondos del gobierno”.
¿Fueron las donaciones de Trump un verdadero acto de caridad o mero populismo electoral?