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Un atentado en Pakistán cobró la vida de 90 personas

Esta sería la respuesta de los talibanes a las operaciones militares de los últimos días.

28 de octubre de 2009 – 05:30 p. m.

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El panorama del mercado Peepal Mandi Bazaar, en la ciudad de Peshawar, al noroccidente de Pakistán, cambió en cuestión de segundos. El intercambio normal de dinero por mercancías en sus tiendas, la mayoría de ropa femenina, fue reemplazado por imágenes de destrozos, gente ensangrentada y enormes columnas de humo negro.

Poco después de la una de la tarde, cuando muchas madres aprovechaban la salida del colegio de sus hijos para ir de compras, estalló un carro que en su interior guardaba, según la Policía, 150 kilogramos de explosivos.

De acuerdo al reporte de las autoridades, 90 personas murieron tras el estallido y otras 200 fueron trasladadas al hospital Lady Reading, el más grande de la ciudad, de las cuales 60 se encuentran en estado crítico. El director de ese centro hizo un llamado a la comunidad para que done sangre.

La explosión causó serios destrozos a cerca de 30 tiendas del mercado, incendió varios vehículos, destruyó una mezquita y provocó la caída de seis edificios. Por si fuera poco, centenares de personas acudieron al lugar para intentar rescatar a sus seres queridos, quienes estarían atrapados entre los escombros.

Este acto terrorista sorprendió a las autoridades locales, que apenas estaban reponiéndose de otros dos atentados ocurridos durante este mes, que sumados al de ayer han cobrado la vida de 200 civiles. Los medios de comunicación aseguran que es el peor atentado que sufre Pakistán desde 2007, cuando un hombre se inmoló causándoles la muerte a 150 personas.

Aunque ningún grupo se atribuyó la autoría del atentado, las autoridades creen que con él los talibanes están cumpliendo su promesa de vengarse por las operaciones militares desplegadas, desde el pasado 17 de octubre, en la región de Waziristán del Sur, considerada un bastión para este grupo insurgente y ubicada a 200 kilómetros de Peshawar.

Pero la acción también podría tener un fin político: demostrarle a Estados Unidos, justo el día en que Hillary Clinton, secretaria de Estado, inicia su visita al país, que la guerra está muy lejos de su final y  que la estrategia de enviar más tropas a Pakistán y Afganistán será contrarrestada a sangre y fuego.

Por su parte, en una rueda de prensa tras reunirse con Shah Mehmud Qureshi, el canciller paquistaní, Clinton aplaudió los operativos militares y reiteró el apoyo de su gobierno en la guerra contra los talibanes. “Esta lucha no es sólo la de Pakistán. Los extremistas quieren destruir lo que nos es querido. Es también nuestra lucha. Estamos hombro con hombro con ustedes”, reiteró la funcionaria estadounidense.

Además, en su primera visita al país desde que asumió el cargo a principios de 2009, Clinton anunció que EE.UU. aprobó un programa de cooperación que ayudará al gobierno paquistaní a disminuir el grave déficit de energía que enfrenta.

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