
Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
/
La acción del Estado Islámico (EI) se ve muy lejos desde Bogotá, pero ya la dolorosa experiencia de una familia colombiana confirma que la amenaza toma forma sin distinguir nacionalidades. La muerte de 20 turistas de diversos países a las afueras del Museo del Bardo, en Túnez, y la adjudicación del ataque por parte del grupo extremista convierten a la familia del general retirado José Arturo Camelo, quien junto a su esposa, Myriam Hernández, y su hijo, Javier Camelo, se encontraba en un tour por el Mediterráneo, en las primeras víctimas que el Estado Islámico le deja a Colombia. Hoy, una misión diplomática nacional se encuentra en Túnez para identificar los cadáveres y hacer los trámites de repatriación.
A través de un mensaje radial difundido por internet, el EI confirmó que los perpetradores eran unos más de sus combatientes y una fracción de la feligresía del califato. En el audio, Yassine Abidi y Hatem Khachnaoui, identificados por las autoridades tunecinas como los dos terroristas abatidos durante la reacción armada oficial, son descritos como “caballeros del Estado Islámico” que “cercaron a un grupo malicioso de ciudadanos de países cruzados”, quienes fueron “seducidos por los apóstatas (el Gobierno tunecino), que les adornó la tierra de Túnez para convertirla en un foco de su infidelidad y libertinaje”.
Una vez más la acción esporádica y violenta del extremismo genera el repudio de las autoridades y de la comunidad internacional. La reacción vino de todos los frentes. Las autoridades tunecinas detuvieron nueve sospechosos de haber participado en el ataque. De acuerdo con fuentes presidenciales citadas por la prensa, se trata de “cuatro personas directamente vinculadas con la operación y cinco con lazos con la célula”. El primer ministro, Habib Essid, explicó que aún se encuentran prófugos tres atacantes que participaron en el fallido intento de toma del Parlamento, una misión que tuvo como plan B improvisado la toma de represalias contra los turistas del Bardo.
No obstante, el gobierno local se encuentra en un punto bastante atractivo para las críticas. Los ciudadanos se posaron al frente del Museo del Bardo para protestar en contra de la violencia del Estado Islámico y cuestionar la seguridad local que no pudo prever el ataque. Un caso en particular ha desatado una tormenta sobre el despacho de Essid, pues hoy se sabe que Yassine Abidi era seguido de cerca por la inteligencia tunecina por sus aparentes vínculos con grupos extremistas.
Desde Australia, desde la Universidad de Sídney y desde las oficinas de American Express, donde trabajó, se oyen voces que lamentan la muerte de Javier Camelo, a quien describen como un joven de 28 años “tranquilo”, “amable” y “estudioso”. Su vida acabó en medio del viaje que servía de celebración por haber terminado su maestría en el IE Business School de España. La última foto que montó en su perfil de Facebook lo mostraba junto a sus padres en la ciudad italiana de Palermo, cuando sentirse en peligro por cuenta del Estado Islámico ni siquiera llegaba a ser un mal chiste.