
Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
/
Luigi Maraldi, el ciudadano italiano que, se creía, había abordado el vuelo MH370 de la compañía Malaysia Airlines que desapareció la noche del viernes con 227 pasajeros y 12 tripulantes a bordo poco menos de una hora después de despegar de Kuala Lumpur con destino a Pekín, le dijo a la policía tailandesa que perdió su pasaporte el año pasado en una tienda de alquiler de motocicletas en la turística isla Phuket, de Tailandia.
Cristiano Kozel, de 30 años, ciudadano austríaco y quien también aparece en la lista de pasajeros que abordaron el avión, les dijo a las autoridades que su pasaporte fue robado hace dos años durante un vuelo de Phuket a Bangkok. Hay otros dos pasajeros que habrían viajado con documentos falsos. Informaciones de vuelo consultadas por la AFP demuestran que las reservas de dos tiquetes bajo esos nombres fueron hechas el 6 de marzo (jueves) y emitidas en la ciudad turística tailandesa de Pattaya. Los dos billetes electrónicos tienen números consecutivos y ambos fueron pagados en bahts, la moneda tailandesa.
El experto en terrorismo Rohan Gunaratna, de la Universidad Tecnológica de Singapur, dijo que sólo hay dos categorías de personas que viajan con pasaportes robados: criminales y terroristas, aunque otros expertos en seguridad señalan que también es una práctica frecuente de los inmigrantes. Según datos de Interpol, el año pasado se hicieron más de mil millones de viajes sin confrontar los datos de los pasajeros con las bases de pasaportes robados. Asesores de seguridad dijeron que hay millones de pasaportes ilegales en circulación en todo el mundo. De hecho, 270.000 pasaportes han sido reportados por ciudadanos británicos como robados o perdidos.
El gran mercado negro de documentos de identidad falsos en Tailandia es conocido por las autoridades policiales nacionales y por la Interpol, pues muchos de esos papeles también son utilizados en el tráfico de personas.
Una flota internacional compuesta por 40 barcos y 34 aeronaves continúa las labores de búsqueda, sin haber encontrado hasta ahora rastro alguno del avión. Entre las posibles causas de la tragedia figuran una explosión por una descompresión repentina, una bomba, un fallo catastrófico de los motores, una turbulencia extrema, un error del piloto e incluso un suicidio. Sin embargo, agencias de inteligencia se concentran en aclarar el posible giro que el avión pudo dar sin que el piloto lo comunicara ni enviara un mensaje de alerta.
Fuentes de la investigación en Malasia aseguraron a la agencia Reuters que la tardanza en encontrar restos del aparato puede indicar que se desintegró en pleno aire, cuando estaba a gran altitud. Pero, aclaran, hasta ahora no hay pruebas de que se tratara de un acto terrorista. Sin embargo han reconocido que los casos más parecidos son la explosión registrada en un avión de Air India en 1985 cuando se encontraba sobre el océano Atlántico y la catástrofe de Lockerbie, en 1988. Ambos aparatos volaban a unos 10.000 metros cuando estallaron bombas en su interior.
La antigua inspectora general del Departamento de Transporte Mary Schiavo dijo que la investigación puede inclinarse tanto hacia la hipótesis de un fallo mecánico, que también explicaría por qué el avión cambió de rumbo antes de desaparecer de los radares, o un remedo de la Operación Bojinka, en la que a mediados de los 90, Al Qaeda, con la colaboración de Jalid Sheij Mohamed, hoy preso en Guantánamo acusado de ser el cerebro del 11-S, planeó detonar bombas en una decena de aviones de pasajeros en pleno vuelo. Fallos en la ejecución frustraron el plan, que consiguió, no obstante, colocar un artefacto explosivo en 1994 en el vuelo 434 de Philippine Airlines con destino a Tokio. La pericia del piloto evitó que el avión se estrellara y sólo se registró una víctima mortal.
Un líder de una importante red de ladrones de pasaportes, Muhammad Ather Butt, fue detenido en la frontera con Tailandia en 2010. La banda estaba vinculada a los radicales islámicos que llevaron a cabo los atentados de 2004 en Madrid en los que murieron 191 personas. “La banda presuntamente proporcionó pasaportes falsos para el grupo Lashkar-e-Taiba con base en Pakistán, acusado de planear los ataques de 2008 en Bombay, donde 164 personas murieron”, señalan los reportes.